Utilizaban la misma jeringa para preparar los sueros: expaciente
Un paciente que acudió a la clínica del doctor Maximiano expuso las graves deficiencias sanitarias que operaban en el lugar antes de la crisis por los sueros letales.
Graves deficiencias sanitarias, como la reutilización de jeringas para formular distintas soluciones y condiciones deplorables en las instalaciones, fueron denunciadas por Julio Gaxiola, quien asistió a la clínica del doctor Maximiano antes de que se hicieran públicas las muertes presuntamente relacionadas con la aplicación de sueros vitaminados en Hermosillo.
En una entrevista otorgada al noticiero Expreso 24/7 con Marcelo Beyliss, el testigo detalló que, aunque inicialmente acudió por recomendación familiar para tratar problemas físicos y emocionales, la falta de profesionalismo del personal y del médico titular lo obligaron a suspender sus citas de manera definitiva a mediados de marzo.
Irregularidades en el procedimiento médico
Gaxiola señaló que uno de los primeros focos de alerta fue observar cómo el médico utilizaba la misma jeringa para preparar las mezclas de diferentes pacientes. Además, mencionó que el doctor portaba un mandil de plástico visiblemente sucio y que el estado de los baños de la clínica, ubicada en una casa habitacional de la colonia Jesús García, no cumplía con los estándares mínimos de salud.
"El doctor me dijo que tenía todas las vitaminas, a excepción de la K. Incluso me aseguró que él haría que yo dejara mis medicamentos controlados (antidepresivos y antiepilépticos), algo que no me pareció correcto porque invadía otra área de la medicina", relató el entrevistado.
Negligencia en el monitoreo de pacientes
El testimonio destaca un incidente crítico durante su última sesión: el paciente se quedó dormido y, al terminarse el suero, el catéter comenzó a llenarse de sangre. A pesar de contar con timbres de emergencia para solicitar asistencia, el personal de enfermería no respondió a los llamados, siendo una paciente vecina quien tuvo que despertarlo para alertarlo de la situación.
"Le picaba al timbre y no iba nadie a ayudarme. Ahí fue cuando dije que ya no regresaría", afirmó Gaxiola, quien además mencionó que el médico ofrecía "kits de belleza" de colágeno que eran inyectados por vía intravenosa sin mostrar etiquetas o marcas comerciales de los productos aplicados.
El perfil de la clínica en la Jesús García
A pesar de que el inmueble intentaba proyectar un ambiente relajado con fuentes y murales, el testigo recordó que el flujo de personas era constante, con pacientes que llegaban desde las 4:00 o 5:00 de la mañana para ser atendidos. Aunque las paredes exhibían múltiples diplomas y cursos de medicina estética, el exusuario no identificó sellos visibles de inspección por parte de las autoridades de salud al momento de sus visitas.
Gaxiola concluyó su intervención con una reflexión sobre el peligro al que estuvo expuesto, señalando que al menos diez personas de su círculo cercano, incluyendo a su madre (paciente oncológica), también acudían con regularidad a este establecimiento bajo la promesa de una mejora inmediata en su salud.













