Iván Jaimes exige claridad en estrategia diplomática tras nombramiento
El legislador enfatizó la necesidad de que las embajadas sean motores de inversión y diversificación de mercados, y que los diplomáticos tengan formación en derecho internacional para proteger la soberanía económica.
El senador por Sonora, Iván Jaimes Archundia, votó a favor de los nuevos nombramientos diplomáticos en la Comisión Permanente, incluyendo la designación de Roberto Lazzeri como embajador de México en Estados Unidos (EU). Sin embargo, el legislador demandó que el Estado mexicano transparente la estrategia detrás de este perfil, de corte marcadamente financiero, ante el complejo panorama comercial que se vive con el principal socio del país.
Durante su intervención, Jaimes Archundia advirtió que el Senado de la República no debe funcionar como una simple ventanilla de trámite oficial. Señaló que actualmente el servicio exterior carece de perfiles enfocados en la defensa de la política migratoria y de los connacionales en territorio estadounidense, una situación agravada por el recorte de recursos destinados a la asistencia legal de los migrantes.
Críticas a la falta de postura sobre TMEC y perfil del embajador
En ese sentido, apuntó que la llegada de un experto financiero como Lazzeri tendría que responder a un plan integral para proteger a los sectores productivos nacionales.
El legislador sonorense lamentó que durante su comparecencia, el ahora embajador ratificado no fijara una postura clara frente a las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre la posibilidad de no renovar el TMEC.
Calificó como una omisión relevante que no se abordara este tema, considerando que México se mantiene como el principal socio comercial de Estados Unidos, por encima de Canadá y China.
Jaimes Archundia subrayó que los representantes del país en el extranjero requieren una sólida formación en derecho internacional y capacidad probada para negociar en entornos adversos, salvaguardando siempre la soberanía económica.
Asimismo, enfatizó que las embajadas deben operar como motores de atracción de inversión extranjera directa y plataformas para diversificar mercados, alejando los conceptos de soberanía y patriotismo de la disputa política cotidiana.













