¡Es oficial! Entra en vigor la nueva Ley General de Aguas en México

Tras su publicación en el Diario Oficial de la Federación, este viernes cobra vigencia la nueva legislación que reglamenta el artículo 4° constitucional; establece las bases para el acceso equitativo, la participación ciudadana y la distribución de competencias entre los tres niveles de gobierno.

Este viernes 12 de diciembre entró formalmente en vigor la Ley General de Aguas, un día después de haber sido publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Este nuevo ordenamiento jurídico marca un hito en la legislación nacional al reglamentar el artículo 4, párrafo octavo, de la Constitución, centrando su objetivo en garantizar el derecho humano al acceso, disposición y saneamiento del agua para consumo personal y doméstico.

La nueva ley no solo llega para establecer un nuevo marco regulatorio, sino que también reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de la ya existente Ley de Aguas Nacionales, actualizando así la gestión de los recursos hídricos en el país.

¿Cuál es el objetivo de la nueva Ley?

El documento establece las bases y modalidades para asegurar un uso equitativo y sustentable de los recursos hídricos. Su enfoque principal es definir el contenido del derecho humano al agua y establecer las disposiciones necesarias para:

  • Promover y garantizar: El acceso, disposición y saneamiento del agua acorde con la Constitución y los tratados internacionales de derechos humanos suscritos por el Estado mexicano.
  • Distribuir competencias: Clarificar las responsabilidades y casos de concurrencia entre la Federación, las entidades federativas y los municipios.
  • Participación ciudadana: Definir los mecanismos e instrumentos para que la sociedad participe activamente en la gestión del agua y su acceso equitativo.

Un enfoque inclusivo y social

Uno de los aspectos más destacados de la legislación es la incorporación de diversas perspectivas en las políticas públicas para fomentar condiciones de equidad en la gobernanza del agua. La ley establece que la gestión hídrica deberá garantizar las perspectivas de:

  • Género
  • Discapacidad
  • Interculturalidad
  • Intergeneracional
  • Ecosistémica

Asimismo, busca fortalecer las bases de operación de los servicios públicos de agua y saneamiento, promoviendo una nueva cultura del agua que reconozca su interdependencia con otros derechos humanos fundamentales.

Con esta entrada en vigor, se activan los procedimientos para que las instancias gubernamentales y la ciudadanía colaboren en la tutela del recurso, buscando asegurar que el acceso al agua deje de ser un privilegio y se consolide como un derecho garantizado para todos los mexicanos.