¿Cómo identificar señales de riesgo de suicidio? Esto explica una psicóloga

Cambios de conducta, aislamiento, expresiones de desesperanza y despedidas inesperadas pueden ser señales de alerta que requieren atención, explicó la psicóloga Ana Julia Murrieta.

Cambios repentinos en el comportamiento, expresiones de desesperanza, aislamiento o incluso despedidas inesperadas de familiares y amigos pueden ser señales de que una persona atraviesa una situación emocional que requiere atención, señaló la psicóloga Ana Julia Murrieta, en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora este 10 de septiembre.

La especialista explicó que una señal por sí sola no significa necesariamente que exista riesgo de que la persona atente contra su vida, por lo que es importante identificar cambios respecto al comportamiento habitual de la persona y acercarse para conocer qué está ocurriendo.

Entre los cambios que pueden presentarse se encuentran modificaciones en los hábitos de sueño o alimentación, abandono del cuidado personal, irritabilidad, agresividad, impulsividad y aislamiento.

Indicó que también pueden aparecer expresiones como “ya no puedo con esto”, “estarían mejor sin mí” o “ya no quiero ser una carga”, las cuales requieren atención, particularmente cuando se acompañan de otros cambios en la conducta. Asimismo, explicó que existen conductas que pueden no relacionarse de inmediato con una situación de riesgo, como comenzar a regalar objetos importantes o resolver asuntos personales de manera inesperada. “Cuando observemos esto debemos prestar atención y acercarnos a esa persona”, indicó.

Otro cambio que puede generar confusión ocurre cuando alguien que atravesaba un periodo de gran sufrimiento repentinamente parece más tranquilo o alegre.

“No lo debemos ignorar, no hablarlo solamente va aumentar el riesgo”, puntualizó.

La especialista agregó que una persona puede continuar con sus actividades cotidianas, trabajar, estudiar, convivir e incluso hacer bromas mientras atraviesa un deterioro emocional, por lo que la situación no siempre resulta evidente para quienes la rodean.

Ante algún cambio que genere preocupación, recomendó acercarse sin juzgar, preguntar cómo se encuentra la persona y permitirle hablar sobre lo que está experimentando.

“Escuchar no significa resolverle la vida; significa hacerle saber que no está sola”, explicó.

Si una persona expresa directamente que quiere morir, habla de hacerse daño o existe un riesgo inmediato, Murrieta indicó que no debe permanecer sola y que es necesario buscar ayuda profesional de inmediato.

“Cuando detectamos una situación de riesgo, tenemos que actuar”, concluyó.