OCDE alerta sobre estrés hídrico y fragmentación en México

El estudio económico de la OCDE destaca la reducción del agua disponible por persona y la baja conexión a sistemas de tratamiento.

En un escenario de creciente estrés hídrico -impulsado por una combinación de temperaturas en aumento, cambios en los patrones de lluvia y una mayor demanda derivada del crecimiento poblacional y las actividades económicas-, la gobernanza eficaz del agua en México se ve dificultada por la fragmentación institucional y el sobreconcesionamiento, advierte la OCDE.

OCDE advierte sobre estrés hídrico

En su Estudio Económico sobre México, presentado este mes, señala que en las últimas décadas, la cantidad de agua disponible por persona ha disminuido significativamente, lo que aumenta la presión sobre los recursos hídricos.

Al mismo tiempo, indica, México tiene uno de los porcentajes más bajos de población conectada a sistemas públicos de tratamiento de aguas residuales en la OCDE, lo que limita el potencial de reutilización y contribuye a la contaminación de ríos y acuíferos.

Fragmentación institucional

Sin políticas de gestión del agua más sólidas ni inversión en infraestructura hídrica, subraya, es probable que estas presiones se intensifiquen en los próximos años.

Y uno de los principales retos a superar, plantea, consiste en el panorama institucional altamente fragmentado.

"Las responsabilidades en la gestión del agua están dispersas en los tres niveles de gobierno e involucran a numerosos actores privados. La Conagua opera a través de 13 regiones hidrológico-administrativas y 20 oficinas locales, mientras que existen 26 consejos de cuenca y más de 200 organismos auxiliares.

"Cada uno de los 32 estados de México cuenta con una Comisión Estatal del Agua, mientras que alrededor de dos mil 356 entidades municipales o intermunicipales gestionan los servicios de agua y saneamiento", detalla.

"Esta fragmentación debilita la coordinación, reduce la rendición de cuentas y dificulta la implementación de políticas. Abordar estos desafíos requiere reforzar el papel de la Conagua como coordinadora nacional y fortalecer su capacidad para promover una gobernanza coherente, transparente y eficaz".