Huareque, la planta sonorense que podría ayudar a combatir el cáncer de mama
La Universidad de Sonora investiga si compuestos vegetales del huareque y el torote blanco podrían ayudar a combatir células cancerosas, aumentando su sensibilidad a la radiación.

El huareque y el torote blanco, dos plantas utilizadas en la medicina ancestral de Sonora, son investigadas desde hace años por científicos de la Universidad de Sonora, quienes han identificado compuestos con potencial para combatir células cancerosas, particularmente del cáncer de mama.
Heriberto Torres Moreno, académico investigador del Departamento de Ciencias Químico-Biológicas y Agropecuarias de la Unison, campus Caborca, explicó que los estudios parten de los conocimientos tradicionales de los pueblos originarios mayos y yaquis sobre el uso de plantas medicinales.
"En nuestros hallazgos de investigación hemos perfilado algunos compuestos que hemos obtenido de plantas medicinales como el huareque. Esta planta desde hace algunos años la empezamos a investigar por el amplio uso que tiene en el estado de Sonora", explicó.
Detalló que el huareque presenta los mayores avances científicos, pues sus compuestos han demostrado capacidad para inhibir el desarrollo de células cancerosas en laboratorio, además de registrar actividad antitumoral en modelos experimentales con animales.
Las investigaciones también han identificado resultados favorables en células de cáncer de mama positivas al receptor de estrógenos, mientras que otras pruebas buscan determinar si estas moléculas podrían aumentar la sensibilidad de las células cancerosas a la radiación.
"Estos compuestos hacen a las células más sensibles a la radiación. Esto lo hemos demostrado a través de experimentos a nivel in vitro que hemos realizado hasta este momento y, por lo tanto, nos permiten perfilar a estas moléculas como candidatos para estudios posteriores", señaló.

Respecto al torote blanco, indicó que sus extractos también han presentado actividad frente a distintas líneas celulares cancerosas, por lo que trabajan en desarrollar preparaciones estandarizadas que permitan ampliar las investigaciones sobre sus posibles aplicaciones medicinales.
Torres Moreno destacó que esta línea de investigación comenzó desde su etapa como estudiante de licenciatura y ha continuado durante años, con la colaboración de universidades nacionales e internacionales. Sin embargo, aclaró que todavía será necesario avanzar en estudios preclínicos y, posteriormente, realizar ensayos clínicos controlados en personas para evaluar la seguridad, las dosis y la eficacia de posibles tratamientos.
"El camino es bastante complejo, bastante largo para lograr desarrollar un tratamiento que pueda ser utilizado en la práctica clínica. Hay que tener en cuenta que son muchos años de investigación. Se requieren muchos años de investigación y pasar a través de todas las etapas", puntualizó.


