Mochila y calzado pueden afectar la postura de los estudiantes

Fisioterapeuta recomienda ajustar la mochila a la espalda, distribuir el peso entre ambos hombros y elegir calzado amplio y cómodo para los estudiantes.

Una mochila demasiado pesada o mal ajustada puede afectar la postura de niños y adolescentes y generar tensión en cuello y hombros, mientras que un calzado inadecuado puede dificultar el movimiento de los pies al caminar.

Nancy García, fisioterapeuta, explicó que cuando los tirantes de la mochila están demasiado sueltos, el peso se mueve de un lado a otro y los músculos deben trabajar más para mantener la estabilidad del cuerpo.

"Entre más pegado esté el peso al cuerpo, menos esfuerzo hacen en los músculos", señaló.

¿Cómo debe usarse la mochila?

García recomendó que las mochilas tengan dos correas y permanezcan ajustadas a la espalda, de manera que el peso se distribuya entre ambos hombros y no se concentre en un solo lado.

La carga, indicó, no debe superar entre 10 y 15 por ciento del peso corporal del menor.

También recomendó que los estudiantes lleven únicamente los libros y materiales que necesitan durante el día, por lo que pidió a los padres revisar diariamente el contenido de las mochilas.

Otro aspecto que deben observar los padres es la forma en que caminan sus hijos cuando llevan la mochila.

Si el menor se encorva o se inclina hacia alguno de los lados, puede ser una señal de que la carga es excesiva o de que la mochila no está siendo utilizada de manera adecuada.

¿Qué características debe tener el calzado?

En el caso de los zapatos escolares, la especialista señaló que deben permitir que los dedos tengan suficiente espacio para realizar correctamente el movimiento y el agarre del pie durante la caminata.

Por ello, recomendó evitar los zapatos con la punta demasiado angosta, ya que dejan poco espacio para los dedos y pueden dificultar el movimiento al caminar.

"Que no sean de punta angosta, sino que sean de punta amplia", recomendó.

El calzado tampoco debe ser demasiado blando ni demasiado rígido y debe corresponder a las actividades que realizará el estudiante, especialmente cuando practica algún deporte.

Además, García recomendó verificar que la talla sea adecuada y que los zapatos sean cómodos para el menor.

Revisar la mochila diariamente

Antes de que los estudiantes salgan de casa, los padres pueden revisar el contenido de la mochila para retirar libros, cuadernos o materiales que no sean necesarios durante la jornada.

De esta manera, se puede evitar que los menores carguen peso adicional y favorecer una distribución adecuada de los materiales.