¿Dormir mal envejece? Esto pasa cuando no respetas tus horas de sueño
Un estudio publicado en Nature relacionó dormir menos de seis horas o más de ocho con mayores señales de envejecimiento biológico.
Dormir mal no solo puede provocar cansancio durante el día. Un descanso insuficiente o excesivo también se ha relacionado con señales de un envejecimiento biológico más acelerado, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Nature.
El hallazgo cobra relevancia con el regreso a la rutina después del periodo vacacional, cuando los cambios en los horarios para dormir y despertar pueden dificultar la adaptación a las actividades cotidianas.
Dormir poco o demasiado
El estudio, publicado en mayo de este año, analizó información de cientos de miles de personas de entre 37 y 84 años para identificar la relación entre la duración del sueño y distintos indicadores de envejecimiento biológico.
Los investigadores encontraron que las personas que dormían menos de seis horas o más de ocho horas presentaban mayores señales asociadas con el envejecimiento biológico.
En contraste, los niveles más bajos de estos indicadores se observaron entre quienes dormían aproximadamente entre 6.4 y 7.8 horas, aunque los resultados variaron dependiendo del órgano analizado y del sexo.
La relación no se limitó a un solo sistema del organismo. Los investigadores observaron asociaciones en órganos y tejidos como el cerebro, pulmones, hígado, sistema inmunológico, piel, tejido adiposo y páncreas.
Esto significa que la duración del sueño puede estar relacionada con distintos procesos del organismo, aunque los resultados del estudio no implican que dormir una determinada cantidad de horas, por sí solo, cause envejecimiento.
¿Cuánto hay que dormir?
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), los adultos de 18 a 60 años necesitan al menos siete horas de sueño por noche.
La necesidad de descanso puede variar entre personas, pero mantener horarios regulares ayuda a establecer una rutina de sueño.
Esto puede resultar especialmente importante después de las vacaciones, cuando algunas personas acostumbran acostarse y levantarse más tarde y posteriormente deben regresar a sus horarios habituales.
Regresar gradualmente a la rutina
La psicóloga Ana Julia Murrieta explicó que durante el sueño el organismo y el cerebro tienen un periodo de recuperación, por lo que los cambios constantes en los horarios pueden afectar la calidad del descanso y el funcionamiento durante el día.
Ante el regreso a las actividades cotidianas, recomendó realizar el ajuste de manera gradual y procurar mantener horarios similares para acostarse y levantarse.
"Hay que hacer un ajuste de manera gradual, procurar levantarse y acostarse aproximadamente a la misma hora y evitar pantallas u otros dispositivos antes de acostarse", señaló.
Por ello, recuperar una rutina de sueño después de las vacaciones no solo puede ayudar a mejorar el rendimiento durante el día, sino también a mantener hábitos de descanso más saludables a largo plazo.













