Trump amaga con aranceles del 100% a Canadá por acuerdo con China
El presidente Donald Trump advirtió la aplicación de aranceles del 100% a las importaciones de Canadá si el gobierno de Mark Carney concreta una asociación estratégica con China.
El gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, emitió una advertencia sobre la imposición de aranceles del 100% a los productos provenientes de Canadá. La medida entraría en vigor en caso de que la administración canadiense finalice un acuerdo de asociación estratégica con el gobierno de China. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense manifestó su rechazo a que el país vecino funcione como un punto de entrada para bienes de origen asiático hacia el mercado norteamericano.
La postura de la Casa Blanca surge tras la reciente visita del primer ministro canadiense, Mark Carney, a Pekín, donde sostuvo encuentros con el presidente Xi Jinping. Según las declaraciones de Trump, una alianza de esta naturaleza desestabilizaría el tejido social y el sistema económico de Canadá. El ejecutivo estadounidense sostiene que el país asiático buscaría desplazar la producción local canadiense mediante este nuevo esquema de colaboración internacional.
La tensión diplomática aumentó tras la participación de Mark Carney en el Foro Económico Mundial en Davos, donde señaló una posible ruptura en el sistema global de gobernanza. Aunque el funcionario canadiense no mencionó directamente al presidente Trump, sus palabras fueron interpretadas como una crítica a las políticas proteccionistas de Washington. El primer ministro también rechazó la participación de su país en la denominada "Junta de paz", una iniciativa estadounidense contra conflictos globales.
El acceso a dicha propuesta de mediación internacional tiene un costo de mil millones de pesos para las naciones interesadas, pago que el gobierno canadiense declinó realizar. Esta negativa se suma a las diferencias ideológicas entre ambos mandatarios respecto al manejo de la política exterior y el comercio transnacional. La administración de Trump considera que estas acciones debilitan la posición estratégica de la región norteamericana frente a otras potencias económicas.
TENSIÓN BINACIONAL
Las declaraciones de ambos líderes ocurren en un periodo crítico previo a la revisión conjunta del T-MEC, establecida para el 1 de julio de 2026. Esta fecha marca los seis años de la entrada en vigor del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. El presidente Donald Trump ha calificado el acuerdo vigente como "irrelevante", argumentando que no proporciona ventajas económicas suficientes para los sectores productivos de Estados Unidos.
El proceso de revisión determinará el futuro de la relación comercial trilateral para los próximos años. Las reglas del tratado estipulan que las tres naciones deben decidir si renuevan el acuerdo por un periodo de 16 años adicionales. En caso de no existir consenso, se aplicaría un esquema de revisiones anuales obligatorias que se extendería hasta el año 2036. Esta incertidumbre jurídica impacta directamente en las proyecciones de inversión de las empresas transnacionales.
El sector automotriz, la agroindustria y el ramo de alta tecnología son las áreas que presentan mayor integración bajo el marco del T-MEC. Las modificaciones en los aranceles o las restricciones comerciales propuestas por Washington afectarían las cadenas de suministro que operan en la frontera norte. Analistas financieros y directivos de corporaciones internacionales han manifestado su preocupación ante la volatilidad que generan estas amenazas arancelarias en los mercados de valores.
El mercado laboral de los tres países integrantes también se encuentra sujeto a los resultados de las negociaciones de julio. El tratado ha permitido un flujo constante de bienes y servicios que sustenta millones de empleos en la región. Una modificación sustancial en las reglas de origen o la imposición de gravámenes a las importaciones canadienses alteraría el costo de producción de diversos artículos de consumo masivo en el mercado estadounidense.
REVISIÓN T-MEC
La administración de Donald Trump mantiene el enfoque de priorizar la industria nacional mediante la aplicación de medidas de presión económica hacia sus socios comerciales. La amenaza del 100% de aranceles busca disuadir a Canadá de concretar vínculos que faciliten la entrada de productos chinos bajo los beneficios del tratado regional. El gobierno estadounidense vigila los puertos de carga canadienses para detectar posibles prácticas de triangulación comercial de mercancías asiáticas.
Por su parte, el gobierno de Canadá defiende su soberanía para establecer asociaciones estratégicas que diversifiquen sus exportaciones. La visita a Pekín se enmarca en un plan de expansión hacia mercados emergentes, ante las señales de proteccionismo detectadas en Washington. La negativa a pagar el ingreso a la "Junta de paz" es un indicador de la distancia diplomática que persiste entre el primer ministro Carney y el ejecutivo republicano.
El impacto de estas medidas se extiende a los inversores que operan en la Bolsa de Valores de Nueva York y Toronto. Las empresas con plantas de producción en ambos países evalúan planes de contingencia ante la posibilidad de una guerra comercial abierta en América del Norte. La estabilidad económica de la zona depende de la capacidad de los negociadores para resolver las diferencias antes del plazo de revisión del tratado en el mes de julio.
El cierre de la jornada informativa destaca una postura inflexible por parte de la Casa Blanca respecto a la relación de sus aliados con China. La política comercial de Estados Unidos se encamina hacia una fase de escrutinio riguroso de todos los acuerdos internacionales vigentes. Los detalles finales sobre las tarifas aplicables y los productos afectados se darán a conocer conforme avancen los trámites administrativos en el Departamento de Comercio de Estados Unidos.
IMPACTO ECONÓMICO
Las autoridades comerciales de México observan el desarrollo del conflicto entre sus dos socios principales para medir las repercusiones en la cadena productiva local. La revisión del T-MEC será el escenario definitivo para establecer la vigencia de los beneficios arancelarios en la región. La estabilidad del sistema de comercio norteamericano queda sujeta al cumplimiento de los compromisos adquiridos hace seis años y a las nuevas exigencias de la administración republicana.












