Brote de virus Nipah en India reaviva la preocupación internacional

Nuevos casos del virus Nipah en India, incluidos trabajadores de la salud, vuelven a poner en alerta a autoridades sanitarias internacionales.

El virus Nipah volvió a colocarse en el foco de atención internacional en este inicio de 2026, luego de que autoridades sanitarias de India confirmaran nuevos contagios en el estado de Bengala Occidental, una de las regiones más pobladas del país.

De acuerdo con reportes oficiales, al menos cinco casos han sido confirmados en zonas cercanas a Calcuta, capital estatal, entre ellos personal médico y de enfermería. Las autoridades también reportaron un fallecimiento, mientras que una enfermera permanece en estado crítico tras haber desarrollado fiebre alta y complicaciones respiratorias en los primeros días de enero.

El secretario principal del Departamento de Salud y Familia de Bengala Occidental, Narayan Swaroop Nigam, informó que más de 180 personas que tuvieron contacto con los pacientes confirmados han sido rastreadas, y al menos 20 contactos considerados de alto riesgo se mantienen en cuarentena como medida preventiva para evitar una mayor propagación.

La detección de estos casos generó preocupación en países vecinos. En Tailandia, por ejemplo, se reforzaron los controles aeroportuarios para examinar a pasajeros procedentes de India, aunque organismos internacionales han señalado que, por el momento, la situación no representa una alerta global.

¿Qués el virus Nipah?

El virus Nipah es una enfermedad zoonótica, es decir, se transmite de animales a humanos, aunque también puede propagarse entre personas o mediante el consumo de alimentos contaminados. Fue identificado por primera vez en 1999 en Malasia, durante un brote asociado al contacto con cerdos infectados, y desde entonces se han registrado brotes recurrentes, principalmente en Bangladés e India.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica al Nipah como un patógeno de prioridad absoluta debido a su alta tasa de letalidad, que puede oscilar entre el 40 y el 75 por ciento, dependiendo de la detección temprana y la capacidad de atención médica. Actualmente, no existe una vacuna ni un tratamiento específico contra esta enfermedad.

La infección puede cursar de forma asintomática o provocar cuadros graves que incluyen enfermedad respiratoria aguda y encefalitis potencialmente mortal. Los síntomas iniciales suelen parecerse a los de una gripe, con fiebre, dolor de cabeza, vómitos y dolor de garganta, pero pueden evolucionar rápidamente a mareos, somnolencia, alteraciones de la conciencia y signos neurológicos. En los casos más severos, los pacientes pueden presentar convulsiones y entrar en coma en un plazo de 24 a 48 horas.

Según la OMS, el periodo de incubación suele ser de entre cuatro y 14 días, aunque se han documentado casos de hasta 45 días. Aunque la mayoría de los pacientes que superan la fase aguda se recuperan, alrededor del 20 por ciento presenta secuelas neurológicas a largo plazo.

Especialistas han advertido que el aumento de enfermedades zoonóticas en las últimas décadas está relacionado con factores como la deforestación, la expansión de la ganadería industrial y el incremento de los viajes internacionales, elementos que favorecen un mayor contacto entre humanos y fauna silvestre, y elevan el riesgo de nuevas enfermedades transmisibles.