EU acusa de terrorismo a “El Chuta”, brazo armado de "Los Chapitos"
Según la acusación, la FECH brindaba protección armada a los cuatro hijos de Joaquín Guzmán Loera
Un gran jurado federal en Chicago imputó a Jesús Omar Ibarra Félix, señalado como presunto jefe del Cártel de Sinaloa, por delitos relacionados con tráfico de drogas, armas y apoyo material al terrorismo.
De acuerdo con la Fiscalía de Estados Unidos, Ibarra Félix, de 49 años y actualmente prófugo, lideraba un grupo armado conocido como “Las Fuerzas Especiales de Chuta” (FECH). Esta célula habría participado en conflictos armados en respaldo a la facción de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”.
Las autoridades estadounidenses consideran al Cártel de Sinaloa como organización terrorista extranjera. Según la acusación, la estructura antes dirigida por Guzmán Loera operaba con el apoyo de grupos armados como la FECH.
Protegían a “Los Chapitos”
La acusación sostiene que la FECH brindaba seguridad armada a los cuatro hijos de Guzmán Loera, conocidos como “Los Chapitos”, quienes asumieron el liderazgo del grupo tras la detención de su padre en 2016.
Entre 2016 y 2026, Ibarra Félix habría suministrado ametralladoras a “Los Chapitos” y conspirado con ellos para importar metanfetamina y fentanilo desde México hacia territorio estadounidense, de acuerdo con el documento judicial.
Uno de los supuestos co-conspiradores es Fausto Isidro Meza Flores, quien presuntamente colaboró con Ibarra Félix en la implementación de esquemas de seguridad armada. Meza Flores fue acusado formalmente en 2019 en el Distrito de Columbia y actualmente figura en la lista de los Diez Más Buscados del FBI.
“Jefe de plaza” en Ahome
Además de encabezar la FECH, Ibarra Félix, también conocido como “El Chuta”, habría operado como “jefe de plaza”, supervisando actividades de narcotráfico en la región cercana a Ahome entre 2016 y 2025.
La Fiscalía subrayó que el acusado no ha sido detenido y que existe una orden de arresto vigente en su contra. De ser encontrado culpable, enfrenta cargos por terrorismo, tráfico de drogas y armas, con penas que podrían alcanzar la cadena perpetua en una prisión federal de Estados Unidos.













