Migrante mexicano denuncia golpiza de ICE en Florida

Un migrante mexicano denunció una agresión injustificada por parte de agentes del ICE durante un operativo en Florida, la cual resultó en ocho fracturas craneales.

Alberto Castañeda Mondragón sufrió ocho fracturas de cráneo y cinco hemorragias cerebrales tras una agresión que ejecutaron agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el pasado 8 de enero.

El ciudadano mexicano de 31 años relató que los oficiales federales lo extrajeron por la fuerza del vehículo de un amigo frente a un centro comercial en St. Paul, Minnesota, donde procedieron a golpearlo con un bastón telescópico de acero. Esta agresión provocó daños neurológicos severos que afectaron la memoria del migrante, quien inicialmente olvidó la existencia de su propia hija debido al traumatismo craneoencefálico que pusieron en peligro su vida.

El afectado precisó que los agentes lo derribaron y lo esposaron antes de iniciar los impactos contundentes en su cabeza. Tras el arresto, el personal del ICE trasladó a Castañeda Mondragón a un centro de detención donde, según su testimonio, las agresiones físicas continuaron a pesar de la gravedad evidente de sus heridas.

El reporte médico del Centro Médico del Condado de Hennepin confirmó que el paciente ingresó en un estado de desorientación profunda, permaneciendo bajo vigilancia constante de las autoridades federales durante su estancia hospitalaria en este inicio de 2026.

“Comenzaron a golpearme de inmediato cuando me arrestaron”, relató el migrante mexicano al describir que los oficiales utilizaron una porra de acero para impactar su cráneo mientras se encontraba en una posición de vulnerabilidad.

Contradicciones entre el reporte oficial

La versión oficial que los agentes del ICE entregaron al personal de enfermería indicó que Castañeda Mondragón chocó su cabeza de manera intencional contra una pared de ladrillos para autolesionarse. Sin embargo, los estudios de tomografía computarizada revelaron fracturas en la parte frontal, posterior y lateral del cráneo, lesiones que los especialistas médicos calificaron como incompatibles con una caída o un impacto accidental. El denunciante desmintió tajantemente la existencia de un muro en el lugar del arresto y sostuvo que los agentes utilizaron un bastón táctico tipo ASP, el mismo instrumento con el que rompieron las ventanas del automóvil donde se encontraba inicialmente.

Especialistas en el uso de la fuerza en Estados Unidos señalaron que los manuales policiales prohíben los golpes en la cabeza, el cuello o la columna vertebral con este tipo de armas telescópicas, ya que estas acciones se clasifican como fuerza potencialmente letal. El protocolo indica que tales impactos solo se justifican ante una amenaza de muerte inminente para el oficial, situación que no ocurrió durante la detención del ciudadano mexicano. La negativa del Departamento de Seguridad Nacional para investigar el caso incrementó la tensión entre las agencias federales de inmigración y los centros de salud que atendieron al lesionado.

“Nunca hubo un muro”, declaró Castañeda Mondragón al señalar que los golpes ocurrieron con el bastón metálico de los oficiales mientras él permanecía en el suelo sin oponer resistencia.

Denuncias de racismo

El testimonio del afectado incluyó acusaciones directas de racismo por parte de los elementos del ICE, quienes presuntamente se burlaron de sus peticiones de auxilio médico durante el traslado al centro de detención de Ft. Snelling. Castañeda Mondragón enfatizó que ni él ni su acompañante insultaron a los oficiales, atribuyendo la violencia exclusivamente al carácter discriminatorio de los agentes hacia la población migrante. A pesar de la gravedad de las secuelas permanentes y la exposición mediática del caso, el gobierno federal de los Estados Unidos mantuvo una postura de silencio y se negó a abrir una carpeta de investigación formal sobre el proceder de sus elementos.

Este caso se sumó a una serie de denuncias por uso excesivo de la fuerza que ocurrieron durante las ofensivas migratorias de la administración actual en territorio estadounidense. La organización de defensa de los derechos de los migrantes advirtió que muchos detenidos sufrieron lesiones permanentes tras enfrentamientos violentos que no se reportaron oficialmente. El Departamento de Seguridad Nacional no respondió a las solicitudes de información sobre este incidente, mientras que el consulado mexicano inició el acompañamiento legal para exigir justicia por las agresiones que casi le cuestan la vida a Castañeda Mondragón en el estado de Minnesota.

“Eran personas muy racistas, se rieron de mí y me volvieron a golpear cuando les pedí ayuda médica”, aseveró el denunciante al recordar el trato recibido dentro de las instalaciones federales de detención.