Artemis II ameriza con éxito: así fue el regreso a la Tierra

La cápsula Orion amerizó a las 17:07 horas del Pacífico tras completar su misión lunar.

ACTUALIZACIÓN 16:35 HORAS, TIEMPO DE SONORA

Artemis II concluye con éxito: amerizaje y rescate en el Pacífico

La NASA confirmó el regreso exitoso de la misión Artemis II, luego de que la cápsula Orion amerizara en el océano Pacífico frente a las costas de California.

El amerizaje ocurrió a las 17:07 horas (tiempo del Pacífico), marcando el cierre de una misión de 10 días alrededor de la Luna.

Secuencia final del descenso

Minutos antes del amerizaje, la nave ejecutó una serie de maniobras críticas:

  • 17:00 horas: Se restableció la comunicación tras el apagón por plasma durante la reentrada.
  • 17:03 horas: Se desplegaron los paracaídas estabilizadores (drogue).
  • 17:04 horas: Se activaron los tres paracaídas principales para desacelerar la cápsula.
  • 17:07 horas: Amerizaje exitoso en el Pacífico.

La nave redujo su velocidad de forma progresiva hasta asegurar un impacto controlado en el agua.

Operativo de rescate

Tras el amerizaje, equipos de recuperación de la NASA y del ejército de Estados Unidos se aproximaron a la cápsula para iniciar las maniobras de extracción.

  • 17:12 horas: Equipos en lanchas inflables llegaron a la cápsula.

Posteriormente, buzos aseguraron la nave y prepararon su traslado al buque USS John P. Murtha.

  • 18:34 horas: Los astronautas fueron extraídos de la cápsula de forma segura.

Los tripulantes —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— serán trasladados para evaluaciones médicas antes de regresar a Houston.

Misión cumplida

El retorno de Artemis II consolida el avance del programa Artemis, al validar sistemas clave como soporte de vida, navegación y reentrada con tripulación.

La misión representa el paso previo para futuros alunizajes y el establecimiento de una presencia humana sostenida en la Luna.


Regreso a casa

La cápsula Orion de la misión Artemis II inicia su secuencia de regreso a la Tierra tras recorrer 1.1 millones de kilómetros en el espacio profundo.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) coordina la reentrada atmosférica de los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Jeremy Hansen y Christina Koch, y programa el amerizaje en el océano Pacífico, frente a las costas de California.

La nave atraviesa la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a los 40,000 kilómetros por hora durante los 13 minutos críticos del descenso.

Esta fricción extrema genera temperaturas que superan los 2,500 grados centígrados y somete a los tripulantes a fuerzas gravitacionales cuatro veces superiores a las de la superficie terrestre.

Para minimizar los riesgos operativos, la agencia espacial estadounidense ejecuta un perfil de reentrada directo y controlado. La NASA implementa este ajuste técnico tras el análisis de la misión no tripulada Artemis I, donde el escudo térmico exhibió comportamientos estructurales imprevistos. La maniobra de regreso prioriza la estabilidad de la cápsula y descarta secuencias de vuelo complejas para proteger de manera estricta la integridad del equipo humano a bordo.

El proceso final de la misión comprende una cadena de maniobras de precisión milimétrica. La secuencia arranca con la separación del módulo de servicio europeo, acción que sucede 37 minutos antes del impacto acuático. Posteriormente, la cápsula ingresa a la capa atmosférica bajo una fricción severa, fase que ocasiona un bloqueo de radiocomunicaciones que aísla por completo los sistemas de telemetría de la nave.

Una vez superada esta barrera térmica extrema, la nave desacelera de manera drástica y expulsa su cubierta frontal. La fase de amerizaje controlado culmina con la apertura mecánica de todos los componentes aerodinámicos diseñados para reducir el impacto sobre el agua. Los cuatro astronautas permanecen asegurados en la cabina interna, portando sus trajes de supervivencia completos para garantizar su bienestar hasta el momento de la extracción por los equipos navales. La culminación de este viaje consolida el programa espacial y define el avance tecnológico necesario para concretar la presencia humana prolongada en la superficie de la Luna.