NASA incluye tortillas de harina en el menú de la misión Artemis II
El alimento, introducido por el mexicano Rodolfo Neri Vela en 1985, fue seleccionado por no generar migajas en microgravedad, su larga conservación y el poco espacio que ocupa.
Las tortillas de harina se consolidan como un elemento clave en la alimentación de los astronautas que integran la misión Artemis II, cuyo objetivo es llevar a la humanidad a orbitar la Luna después de décadas.
La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) seleccionó este alimento para el viaje de diez días a bordo de la nave Orion debido a sus características funcionales en entornos espaciales.
La integración de este alimento al menú espacial data de 1985, tras la petición formulada por Rodolfo Neri Vela, el primer astronauta mexicano en volar al espacio durante la misión STS-61B.
La tripulación descubrió en aquella expedición que las tortillas permiten la preparación de sándwiches y otros alimentos sin generar residuos volátiles, ventaja técnica que motivó su permanencia definitiva en los programas de exploración de la agencia.
La microgravedad complica severamente la gestión de residuos y la higiene dentro de las naves espaciales. La NASA detalla que los alimentos deben ser fáciles de preparar y consumir, generando una cantidad mínima de migajas para no poner en riesgo los sistemas de ventilación o los equipos electrónicos.
Las tortillas cumplen estrictamente con esta normativa de seguridad, además de brindar saciedad, ocupar poco espacio de almacenamiento y conservarse por largos periodos sin necesidad de equipos de refrigeración.
Los cuatro integrantes del equipo espacial cuentan con raciones individuales organizadas de manera precisa para el desayuno, la comida y la cena. Estas porciones alimenticias se diseñaron bajo estrictos criterios científicos debido a la imposibilidad logística de recibir reabastecimiento de insumos durante la misión alrededor del satélite natural.
El proceso de preparación a bordo de la cápsula Orion requiere el uso de un dispensador de agua potable para los alimentos y bebidas rehidratables, así como un calentador compacto tipo maletín para los platillos termoestabilizados.
Durante las fases de prueba previas al vuelo, los miembros de la tripulación prueban, evalúan y califican cada opción del menú estándar. Los expertos en nutrición de la agencia estadounidense integran las preferencias personales de los astronautas con los requerimientos calóricos específicos y la capacidad física de almacenamiento disponible en la nave.













