Banxico baja tasa de interés pese a repunte inflacionario
El Banco de México redujo la tasa de interés de 7% a 6.75% en marzo 2026, a pesar de una inflación anual del 4.63%.
Contra las expectativas del mercado y en medio de un repunte inflacionario que supera el 4.6 por ciento, el Banco de México (Banxico) decidió reducir la tasa de interés en 25 puntos base, al pasar de 7 por ciento a 6.75 por ciento, una medida que ha generado sorpresa entre analistas.
Decisión de Banxico frente al repunte inflacionario
La decisión ocurre luego de que la inflación anual se ubicara en 4.63 por ciento durante la primera quincena de marzo de 2026, alejándose de la meta del tres por ciento establecida por el banco central.
El economista y mercadólogo Carlos Azpe Fimbres señaló que la medida rompe con la lógica tradicional de política monetaria, donde un aumento en los precios suele enfrentarse con tasas más altas para contener el consumo.
“Normalmente la tasa de interés se utiliza para moderar el consumo y evitar presiones inflacionarias; en este caso, la decisión fue en sentido contrario a lo esperado”, explicó.
Factores externos y análisis económico
Detalló que la tasa de interés funciona como un mecanismo para regular la demanda, ya que al encarecer el crédito disminuye el gasto y se reducen las presiones inflacionarias.
Sin embargo, indicó que el comportamiento actual de la inflación en México no está relacionado con un exceso de consumo, sino con factores externos que afectan la oferta.
“No se trata de una inflación por el lado de la demanda, sino por factores externos como la sequía y los precios internacionales del petróleo”, puntualizó.
Entre ellos, destacó la sequía que ha impactado la producción agrícola, así como el incremento en los costos de transporte y distribución.
En este contexto, advirtió que un aumento en la tasa de interés tendría un efecto limitado, ya que no atacaría las causas reales del encarecimiento.
“Incrementar la tasa no resolvería el problema, porque no es un tema de consumo, sino de oferta”, agregó.
No obstante, planteó que la decisión también puede entenderse desde un enfoque de costo-beneficio, debido a que tasas más bajas reducen el costo financiero, incluyendo el servicio de la deuda pública.
Agregó que, al igual que ocurre con un crédito personal, una disminución en la tasa implica menores pagos de intereses, lo que alivia la carga financiera tanto para el gobierno como para otros actores económicos.
Finalmente, advirtió que será en las próximas semanas cuando se pueda evaluar el impacto de esta medida y determinar si el Banco de México mantiene esta estrategia o ajusta su política ante el comportamiento de la inflación.













