Por 25 años, Isabel ha extendido sus 'Manos Amigas' a mujeres de Guaymas
Por más de dos décadas ha impartido talleres y pláticas de superación persona: "Somos como un diamante, solo hay que dejarnos pulir.”
Durante más de dos décadas, la guaymense Isabel Grajeda, de 61 años de edad, ha dedicado parte importante de su vida al servicio comunitario a través de la agrupación Manos Amigas, donde comparte pláticas y herramientas de crecimiento personal dirigidas principalmente a mujeres.
Con una trayectoria de 25 años dentro de la agrupación, la guaymense se ha desempeñado como coach y facilitadora de temas enfocados en la superación integral de la mujer, motivando a quienes participan a fortalecer su autoestima, romper creencias limitantes y descubrir su propio potencial.
Recordó que el origen de la agrupación surgió inicialmente con la intención de brindar apoyo y orientación a personas con problemas de adicciones, sin embargo, con el tiempo también se detectó la necesidad de acompañar a las mujeres que permanecían en casa, en algunos casos sin oportunidad de crecimiento personal.
“Muchas mujeres se quedan en el hogar sin recibir un salario o sin oportunidades de superarse debido a las circunstancias que viven, por eso buscamos ofrecerles herramientas para trabajar sus emociones y su desarrollo personal”, expresó.
Mencionó que a través de pláticas y talleres, aborda temas como "Si yo cambio todo cambia", "Mi jardín interior, mi mejor inversión", "Los cuatro acuerdos" y "Las siete llaves del éxito", entre otros, con el objetivo de que cada persona que asista reflexione sobre su vida, sus emociones y la manera en que puede transformar su entorno.
“Me siento muy emocionada, dichosa y feliz de crear y compartir valor en las personas; somos como un diamante, solo hay que dejarnos pulir y creernos merecedores de una vida plena”, expresó.
Recordó que actualmente cerca de 60 mujeres asisten a las reuniones, mientras que un grupo de alrededor de 12 integrantes trabaja de manera activa en la organización y funcionamiento de las actividades de la agrupación.
Para Isabel esta labor no solo representa un servicio hacia los demás, sino también una experiencia de crecimiento personal.
Precisó que durante este camino ha sido fascinante observar cuando una persona reflexiona, cambia o encuentra una nueva forma de ver su vida, al convertirse en un ganar para ambas partes.
A lo largo de estos años, asegura que su preparación ha sido constante; la reflexión personal y el testimonio de vida han sido claves para transmitir con mayor seguridad los mensajes que comparte en cada encuentro.
Madre de tres hijos y abuela de tres nietos, cuenta además con el respaldo de su familia, especialmente de su esposo, quien también participa en actividades de orientación y apoyo en grupos dirigidos a hombres.
Mabel, como es mejor conocida, continúa convencida de que el crecimiento personal puede transformar vidas y comunidades, por lo que mantiene su compromiso de seguir llevando mensajes de esperanza, reflexión y superación a más mujeres.













