Ailyn Pérez recibirá medalla Alfonso Ortíz Tirado este sábado
La soprano recibirá la máxima presea del festival y comparte su visión de la música como espacio de pertenencia
La clausura del Festival Alfonso Ortiz Tirado tendrá así un carácter especial: la entrega de la Medalla Alfonso Ortiz Tirado a Ailyn Pérez y, de manera inmediata, el concierto con el que la soprano cerrará el FAOT, en una noche que promete quedar como uno de los momentos más significativos de esta edición.
Desde 2004, la Medalla Alfonso Ortiz Tirado es el máximo reconocimiento que otorga el Gobierno de Sonora al talento, la excelencia artística y la contribución al bel canto y la música clásica. El galardón distingue a intérpretes cuya trayectoria ha trascendido fronteras y ha contribuido a acercar este género a nuevas generaciones de públicos en todo el mundo.
Durante su encuentro con medios, Ailyn Pérez destacó el significado personal y artístico del reconocimiento.
"Es una medalla que representa la generosidad y el compromiso con la cultura que encierra el nombre de Alfonso Ortiz Tirado, y también una gran responsabilidad de poner en alto el nombre de este festival en el mundo", expresó.
La soprano subrayó que recibir la medalla en México representa un reencuentro profundo con sus raíces.
"Regresar a México es regresar a mi casa, sentirme conectada a mis raíces. Llevo conmigo el amor de mi familia y de mis abuelos, y este reconocimiento me toca profundamente el corazón", señaló.
Pérez resaltó la importancia del FAOT como plataforma para visibilizar nuevas voces y honrar el legado artístico.
"Es muy importante poner en alto a los grandes compositores y seguir dando espacios donde podamos escuchar nuevas voces", dijo, al referirse también al simbolismo de presentarse en Álamos: "Imagínense llegar a la ciudad donde nació María Félix… voy a cantar con todo mi corazón".
En ese mismo sentido, la soprano insistió en que el impulso a los jóvenes artistas debe ser una prioridad constante dentro y fuera del festival.
"Es tan importante dar la plataforma donde veamos y escuchemos estas nuevas voces, que se representen y que encarnen los papeles de ópera. Ese es un mensaje fuerte de apoyo y de lo importante que es apoyarnos entre todos los artistas", afirmó.
Al reflexionar sobre el papel del arte en contextos sociales complejos, la soprano afirmó que la música es un espacio de unión y sanación.
"El arte está aquí para unirnos. La música nos ayuda a iluminarnos, a animarnos y a sanarnos", consideró.
Dos décadas de trayectoria
Asimismo, Pérez habló de la ópera como un lenguaje que trasciende fronteras culturales y lingüísticas, capaz de conectar desde la emoción más allá de cualquier idioma. "La ópera es sólo un pedacito del idioma universal que llevamos todos: la humanidad. Brillando, llorando, sonriendo, eso somos los seres humanos, y hay una necesidad de sentirnos en casa, sin importar el idioma", expresó.
Con dos décadas de trayectoria, Pérez reconoció que el camino artístico ha estado marcado por disciplina y aprendizaje constante.
"El balance existe, pero no siempre se ve. Es un camino humilde y de mucha soledad", comentó, al tiempo que celebró el nivel de las nuevas generaciones de cantantes que ha escuchado durante el festival.
Para la soprano, la ópera no debe entenderse como un arte distante, sino como una experiencia viva que se construye desde la emoción compartida y la colaboración.
"La música no es algo que uno se pueda poner y ya está; es algo vivo que se comparte. Es una disciplina muy hermosa que no se puede tener solos, necesita colaboración", expresó.
Pérez compartió además una visión íntima sobre la manera en que percibe la música y su impacto en las personas.
"La música ofrece un descanso, un alivio, una zona especial a la que uno puede entrar. Es una organización que ayuda al caos de la vida y crea una comunidad entre quienes la comparten", afirmó.
Identidad y compromiso artístico
Pérez compartió también una reflexión íntima sobre la experiencia de crecer y desarrollarse artísticamente entre dos países, una condición que ha marcado su identidad personal y profesional.
"Para inmigrantes, como lo fueron mis padres, crecer en Estados Unidos no ha sido fácil para sentirse en casa; y aquí tampoco había estado el tiempo suficiente para sentirlo fácil", expresó, al reconocer que ese tránsito constante ha sido parte de su formación humana y artística.
En ese proceso, señaló que la música ha sido el espacio donde ha encontrado pertenencia y equilibrio.
"Es una lucha, pero la música crea una zona especial donde uno puede entrar y sentirse en casa", afirmó, al considerar que ese sentimiento es especialmente importante en los años de juventud, cuando se busca identidad y propósito. Para la soprano, ese cruce de culturas y experiencias es también una fuente de sensibilidad que hoy lleva consigo al escenario.
La soprano destacó también la relevancia de acercar la ópera a públicos diversos y romper con la idea de que se trata de un género inaccesible. Señaló que escuchar distintas lenguas, acentos y estilos en la música permite reconocer la diversidad cultural como una fortaleza y generar empatía entre las personas.
Finalmente, Pérez reiteró su compromiso de apoyar a los artistas mexicanos y a las nuevas generaciones que se forman en este género.
"Es muy importante apoyarnos entre artistas, porque somos espejos del alma de nuestras familias y de nuestras historias", expresó, al considerar que la ópera sigue siendo una expresión vigente y necesaria.












