Regresa el bisonte americano a Sonora tras 200 años de ausencia
Después de dos siglos, una manada de 29 bisontes americanos regresó a Sonora para habitar una reserva privada en Agua Prieta; la especie funcionará como "arquitecta del ecosistema" para restaurar los pastizales del noreste del estado.
Después de dos siglos de ausencia como fauna silvestre en la entidad, el bisonte americano regresó a tierras sonorenses. Mirna Manteca, integrante de la Fundación Cuenca Los Ojos, informó sobre la llegada de una manada de 29 ejemplares procedentes del Rancho El Uno, en Chihuahua, los cuales ya habitan en una reserva privada ubicada en el municipio de Agua Prieta.
Mirna Manteca explicó que el bisonte es una especie nativa que fue desplazada y eliminada del territorio sonorense hace más de 200 años, principalmente debido a los procesos de colonización.
"Es una especie que tiene tantísimo tiempo ausente que ya se nos olvidó que es un animal sonorense. Recibimos esta manadita y estamos muy emocionados de tenerla de vuelta. La intención es regresar el rol ecológico de la especie al hábitat, específicamente al pastizal", detalló la activista en entrevista para Expreso 24/7 con Marcelo Beyliss.
Arquitectos del ecosistema
La reintroducción no responde únicamente a un valor estético o histórico, sino a una función biológica vital. El bisonte actúa como un "ingeniero" del paisaje: debido a su gran peso y comportamiento, al revolcarse en la tierra crea depresiones que captan semillas y mantienen la humedad.
Bebederos naturales: Los hoyos que generan se convierten en pequeñas tinajas que acumulan agua para otras especies durante la temporada de sequía.
Resiliencia climática: A pesar del calentamiento global, la especie ha demostrado adaptabilidad en el norte de México, modificando incluso su dieta al consumir nopal, una conducta que no se observa en manadas de Canadá.
Hacia un corredor biológico continental
El proyecto de Cuenca Los Ojos forma parte de un esfuerzo internacional que busca conectar reservas en México, Estados Unidos y Canadá. El objetivo a largo plazo es crear un corredor que permita el intercambio genético y el movimiento de las manadas entre propiedades privadas y áreas naturales protegidas.
Respecto al manejo de la población, Manteca señaló que en un futuro se contempla el aprovechamiento cinegético o de consumo para mantener el equilibrio de la manada, asumiendo los humanos el rol de depredadores que hoy hace falta en el ecosistema.
"El reto con el bisonte es que, mientras tenga un cerco, no puede moverse libremente por el paisaje. Pero estamos colaborando para formar este corredor y que las manadas puedan crecer e intercambiar genética a través del tiempo", explicó.
Perros de la pradera, castores y berrendos
La fundación, que cuenta con más de 30 años de experiencia en restauración de suelos y conservación de cuencas en la "esquinita noreste" de Sonora, tiene metas ambiciosas para los próximos cinco años. Además del bisonte, planean la reintroducción de otras especies clave como el perro de la pradera, el castor y el berrendo.
Mirna Manteca concluyó que el obstáculo más grande para la conservación no es la naturaleza, sino los prejuicios humanos y la falta de entendimiento sobre los beneficios de la fauna silvestre en los paisajes productivos, haciendo un llamado a la coexistencia entre la actividad ganadera y la vida silvestre.













