Lobo mexicano sigue en peligro; eliminar su protección sería un “error”

Saúl Amador Alcalá, de Naturalia A.C., señaló que las poblaciones de lobo mexicano en México y Estados Unidos todavía son muy pequeñas y genéticamente vulnerables.

La decisión del gobierno de Estados Unidos de avanzar hacia el retiro de la protección federal del lobo gris y del lobo gris mexicano podría poner en riesgo décadas de esfuerzos para recuperar a esta especie, advirtió Saúl Amador Alcalá, coordinador de Investigación y Monitoreo de Fauna Silvestre de Naturalia A.C.

Durante una entrevista exclusiva con eMedia en el noticiero “Expreso 24/7 con Marcelo Beyliss”, el especialista consideró que pensar que el lobo mexicano ya está recuperado es un error.

¿Qué está pasando con el lobo mexicano en Estados Unidos?

El gobierno estadounidense estableció un plazo de 90 días para determinar si el lobo gris y el lobo gris mexicano cumplen con los criterios de recuperación establecidos en la legislación sobre especies en peligro de extinción. En caso de determinarse que las poblaciones están recuperadas, el secretario del Interior, Doug Burgum, podría impulsar que los estados retiren a estos animales de sus propias listas de especies protegidas y revisen sus normas sobre captura letal para atender conflictos con el sector ganadero.

Sin embargo, Amador Alcalá explicó que esto representa un riesgo particularmente importante para el lobo mexicano, debido al reducido número de ejemplares que existen actualmente. De acuerdo con los datos expuestos durante la entrevista, actualmente existen alrededor de 600 ejemplares de lobo mexicano considerando México y Estados Unidos, aunque una parte permanece bajo cuidado humano. En vida libre, la población ronda los 350 individuos: aproximadamente 300 en Estados Unidos y entre 50 y 60 en México.

En territorio mexicano se incluyen los cinco ejemplares liberados recientemente en Durango, además de los que se encuentran en Chihuahua y Sonora.

Antes de las campañas de exterminio, se estima que México tenía alrededor de 5 mil lobos mexicanos, mientras que en Estados Unidos existían poco más de 3 mil.

Una especie que estuvo al borde del exterminio

El especialista recordó que las campañas de exterminio contra los lobos comenzaron décadas atrás y que durante las décadas de 1960 y 1970 se identificó que quedaban muy pocos ejemplares. Ante esta situación, se inició un programa de captura de los últimos individuos para mantenerlos bajo cuidado, desarrollar un proyecto de recuperación que comenzó formalmente en 1976 y se convirtió en un esfuerzo binacional entre México y Estados Unidos que continúa hasta la actualidad.

La población original era tan reducida que existía un alto riesgo de endogamia, por lo que especialistas de ambos países desarrollaron programas de cruzas controladas para aumentar la diversidad genética y seleccionar ejemplares capaces de sobrevivir en libertad.

La primera liberación de lobos mexicanos en Estados Unidos ocurrió en 1998, con 11 individuos. En México, la primera liberación se realizó hasta 2011.

Uno de los argumentos que podrían utilizarse para justificar el retiro de la protección es el crecimiento registrado en las poblaciones de lobos en vida libre. Amador Alcalá reconoció que se trata de una señal positiva, pero aclaró que el crecimiento poblacional no significa que la especie haya dejado de estar en riesgo.

La población en vida libre ha aumentado alrededor de 12% durante los últimos 11 años, crecimiento que comenzó cuando se dejaron atrás estrategias de remoción, traslocación y eliminación letal que habían sido utilizadas anteriormente para controlar los conflictos con el ganado, recordó.

¿Por qué la decisión de EU afecta a México?

Aunque la medida corresponde al gobierno estadounidense, sus efectos podrían alcanzar a las poblaciones mexicanas.

Amador Alcalá explicó que las especies silvestres no reconocen las fronteras políticas y que el área de distribución histórica del lobo mexicano comprendía el sur de Estados Unidos y el norte de México. Por ello, uno de los objetivos del programa binacional de recuperación es mantener la conectividad entre las poblaciones de ambos países. Esto permitiría fortalecer la diversidad genética de la especie, favoreciendo su reproducción y supervivencia a largo plazo.

El proyecto contemplaba inicialmente alcanzar alrededor de 220 lobos en Estados Unidos y 200 en México, con poblaciones conectadas entre ambos territorios.

El coordinador de Naturalia A.C. señaló que el muro fronterizo ya representa una barrera para la movilidad de la fauna. A su consideración, una eventual reducción de la protección del lobo mexicano se sumaría a las amenazas que enfrenta la especie, por lo que no considera que existan aún condiciones para hablar de una estrategia de eliminación de ejemplares.

Alternativas para proteger al ganado

El especialista aclaró que rechazar la eliminación de lobos no significa ignorar las pérdidas que puede enfrentar el sector ganadero. Por el contrario, explicó que México y Estados Unidos han trabajado en programas paralelos a las liberaciones de ejemplares para apoyar a los ganaderos, como la mejora de prácticas productivas y estrategias para disminuir la depredación.

Amador Alcalá consideró que existen alternativas para prevenir los ataques sin recurrir directamente a la eliminación de los lobos.

También pidió considerar que no todas las pérdidas de ganado necesariamente son provocadas por depredadores, enfermedades y sequía son algunos de los factores que pueden causar la muerte: Siempre se quiere culpar al lobo, al jaguar, al oso, alguna depredación, pero realmente a veces o muchas veces las pérdidas de ganado son por otras causas, explicó que es necesario revisar cuidadosamente qué ocasionó la pérdida.

Para Amador Alcalá, los ejemplares que actualmente viven en libertad tienen un valor especial debido al proceso de recuperación que han atravesado. Son animales que fueron seleccionados y que lograron adaptarse nuevamente a la vida silvestre después de décadas de trabajo binacional.

El especialista concluyó que la protección de la especie debe continuar acompañada de medidas que permitan reducir los conflictos con los ganaderos, en lugar de recurrir a la eliminación de los animales.