Jesús Francisco, el músico que venció el miedo tocando en la calle
Jesús Francisco Verdugo, originario de Álamos, ha desarrollado su carrera musical enfocada en el saxofón, combinando presentaciones en eventos sociales y música callejera en la Plaza de Armas.
La música corre por las venas de Jesús Francisco Verdugo Villares, joven de 30 años originario del Pueblo Mágico de Álamos. Su gusto por este arte nació en la infancia, mientras recorría la emblemática Plaza de Armas, donde un sonido capturó su atención y marcó su destino.
Jesús Francisco Verdugo y su trayectoria musical
Desde ese momento surgió la inquietud por aprender a tocar un instrumento. "Por cuestiones del destino", la trompeta se convirtió en su primer lenguaje musical, aunque actualmente se ha consolidado como saxofonista, instrumento con el que hoy destaca.
A lo largo de su trayectoria ha impartido clases de música, actividad que mantiene en pausa debido a un proyecto personal enfocado en el saxofón, con el que busca consolidarse en eventos sociales. "Ahora lo estoy haciendo", comentó.
Francisco ha hecho de la Plaza de Armas no solo un escenario, sino un punto de encuentro con alamenses y turistas que transitan por el corazón del municipio.

Motivación y presencia en la Plaza de Armas
"La idea de tocar en la plaza nace del pánico escénico", relató entre risas. Explicó que, como trompetista, siempre estuvo en segundo plano, detrás de los cantantes. "Ahora, como saxofonista solista, soy yo y nadie más. Tocar en la calle surgió como una forma de perder ese miedo y enfrentarme solo al público", expresó.
Otra de las razones que lo llevaron a convertirse en artista callejero fue motivar a otros talentos locales a compartir su arte. "Se sabe que en Álamos hay mucho talento", agregó.
Además de presentarse como saxofonista en eventos, Francisco es un músico versátil: interpreta distintos géneros y forma parte de agrupaciones de mariachi, donde retoma la trompeta.
"Lo que más me gusta de tocar en la calle es conocer gente. A veces me comparten lo que les hizo sentir alguna canción. Normalmente son momentos muy emotivos", relató.
Recordó, por ejemplo, a una mujer que le confesó que su música le evocó el recuerdo de su padre, quien también fue músico. Como muchos artistas, Francisco sueña con llegar a grandes escenarios.
Ese anhelo no ha estado tan lejos de cumplirse. En una ocasión logró compartir reflectores con una de las grandes leyendas de la música mexicana: Los Tigres del Norte.
Así, paso a paso, Jesús Francisco Verdugo Villares continúa abriéndose camino y dejando huella en quienes se detienen a escucharlo.













