Estrategia de EU contra el narco institucionaliza intervención militar en México
La estrategia nacional de Estados Unidos para 2026 establece máxima presión en México y Colombia para combatir drogas sintéticas, con énfasis en fentanilo y cooperación condicionada.
La nueva Estrategia Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos para el año 2026 establece una política de cero impunidad en la región, priorizando a México y Colombia como los focos de mayor preocupación por la producción y envío de drogas sintéticas.
Este documento de 195 páginas oficializa una postura de máxima presión que condiciona la cooperación internacional a la entrega de resultados inmediatos en cuatro ejes fundamentales: el aumento de las detenciones, la agilización de las extradiciones, la destrucción de precursores químicos y la erradicación de laboratorios de fentanilo.
Durante una entrevista para el noticiero Expreso 24/7 con Marcelo Beyliss, la especialista en geopolítica Irene Selser explica que este plan institucionaliza lo que anteriormente eran advertencias discursivas.
La estrategia recurre al Título 50 del Código de Seguridad Jurídico de Estados Unidos, un marco legal que redefine la lucha contra los cárteles mexicanos como un asunto de seguridad nacional y no meramente policial, lo que abre la puerta a operaciones militares directas, ya sean abiertas o encubiertas, dentro de territorio mexicano.
Un cerco jurídico sobre la "narcopolítica" en México
El documento estadounidense no solo se enfoca en los capos del narcotráfico, sino que despliega un cerco jurídico y político sobre lo que Washington denomina "narcopolíticos".
Según el análisis de Selser, el objetivo central de capturar a figuras clave —como se ha visto en casos recientes que involucran a exoficiales de Sinaloa— no es únicamente la aplicación de condenas, sino la extracción de información estratégica. Estados Unidos busca desmantelar las redes de complicidad en las áreas de seguridad y el sistema político mexicano mediante el uso de testigos protegidos.
La administración de Donald Trump mantiene la postura de que el combate a las organizaciones criminales, ahora catalogadas como organizaciones terroristas extranjeras, justifica el uso de tecnología avanzada, como drones, para intervenir en puntos específicos donde se localizan laboratorios.
Esta decisión de actuar de manera unilateral, si es necesario, se fundamenta en la protección de sus ciudadanos ante la crisis del fentanilo, que Estados Unidos considera su mayor amenaza interna actual.
Pese a la tensión diplomática que genera esta postura, la administración estadounidense señala que el enfoque será de una "ofensiva sin descanso".
Datos recientes indican que la cooperación en seguridad ha generado resultados previos, como una disminución de más del 30% en el flujo migratorio en la frontera norte y una reducción en la introducción de fentanilo.Sin embargo, la nueva estrategia para 2026 endurece las reglas y deja claro que Washington no quitará el dedo del renglón hasta desarticular las estructuras operativas en suelo mexicano bajo un nuevo paradigma de intervención.













