¿Moda o trastorno? Psicóloga desmenuza la tendencia de los 'Therians'
El movimiento "Therian", donde personas se identifican identitariamente con especies animales, crece entre adolescentes como una búsqueda de pertenencia, aunque especialistas advierten sobre riesgos físicos y emocionales.
En fechas recientes, el término "Therian" ha cobrado relevancia en plataformas digitales, generando interrogantes sobre la salud mental de quienes lo practican.
Gladys Elicet Díaz Mendívil, psicóloga especialista, definió este movimiento como una identidad metafórica donde individuos, principalmente jóvenes y adolescentes, se identifican a nivel espiritual o psicológico con animales como zorros, lobos o gatos.
A diferencia de otras tendencias, los integrantes de este colectivo suelen formar "manadas" para replicar comportamientos específicos de la especie elegida.
"No es que se sientan animales al cien por ciento todo el tiempo. Es cuando se juntan entre ellos que empiezan a adquirir estos comportamientos; se entrenan para aullar, moverse, brincar y actuar como el animal que los representa", explicó Díaz Mendívil en entrevista para Expreso 24/7 con Marcelo Beyliss.
Pertenencia y virtudes animales
La experta señaló que la raíz de esta conducta suele encontrarse en el sistema familiar y la necesidad de pertenencia. Al no sentirse parte de su entorno primario, el joven busca refugio en una "manada" simbólica que le brinde libertad y apoyo mutuo.
Identificación con valores: Los jóvenes adoptan la nobleza de los perros o la lealtad de los lobos como un ideal de vida.
Desafío social: El uso de máscaras y disfraces funciona como un acto de rebeldía ante las normas sociales convencionales.
Simbolismo inconsciente: Representa una forma de escape donde el individuo se siente libre de las presiones humanas.
Señales de alerta para padres
Aunque para algunos el movimiento puede parecer inofensivo, la psicóloga advirtió sobre la existencia de casos extremos y riesgos físicos latentes. Se han documentado situaciones donde adultos consumen croquetas o beben agua en recipientes para mascotas, conductas que calificó como no saludables para el organismo humano.
"Hay riesgos físicos reales. Un joven que se cree gato puede intentar trepar un árbol y sufrir fracturas porque no tiene las articulaciones ni el cuerpo diseñado para eso. Correr en cuatro extremidades por tiempo prolongado también genera daños físicos", alertó la especialista.
Díaz Mendívil instó a los padres de familia a observar qué función cumple esta identidad en la vida de sus hijos y a vigilar de cerca estas agrupaciones, especialmente ante la posible infiltración de adultos con otros intereses en grupos de menores.
Recomendó buscar atención profesional si estas conductas comienzan a generar conflictos en el desarrollo normal del joven o ponen en peligro su integridad.













