Monetización de burlas amenaza educación inclusiva en México
La monetización de contenidos digitales basados en la burla hacia grupos vulnerables amenaza con revertir más de una década de avances en la educación inclusiva de México. La urgencia por ganar atención en redes sociales fractura el tejido social y fomenta la violencia cibernética.
La monetización de contenidos basados en la denigración y la burla hacia grupos vulnerables amenaza con revertir una década de avances en educación inclusiva en México.
Mariel Montes Castillo, académica de la Universidad de Sonora, señala en el noticiero Expreso 24/7 con Marcelo Beyliss que la actual competencia por la atención digital prioriza el ridículo sin considerar el impacto social negativo.
"Nos estamos peleando por la atención de las personas y no nos importa a costa de qué", afirma Mariel Montes.
Este modelo de comunicación, que la especialista vincula con el uso del "disparate" para ganar visibilidad, afecta de manera directa a grupos vulnerables. El ecosistema digital actual presenta una saturación de burlas hacia la imagen corporal, la situación económica y las personas con discapacidad, lo cual fractura el tejido social.
La académica recalca que la violencia cibernética conlleva sanciones legales claras, a pesar de que los generadores de contenido busquen un lucro rápido a través del escarnio público.
Retroceso ante la educación inclusiva
México implementó reformas de educación inclusiva hace más de una década para permitir que diversas generaciones convivan en las aulas con compañeros que presentan diagnósticos de autismo, hipoacusia o discapacidad motriz. Montes Castillo considera inaceptable que adultos con acceso a información mantengan hoy criterios excluyentes frente a la diversidad humana.
"Las escuelas han servido para eso en nuestro país; ha habido una integración, una inclusión y una sensibilización", explica la académica.
El enfoque educativo actual superó la etapa de la simple integración física en los salones para centrarse en la sensibilización sobre el trato digno. Sin embargo, la investigadora advierte que la realidad digital distorsiona estos avances institucionales. Por ello, resulta urgente que la Secretaría de Educación y Cultura refuerce los programas para la aceptación de la neurodiversidad ante el riesgo latente de acoso escolar que enfrentan los estudiantes fuera de su núcleo familiar.
La difusión de contenido denigrante en redes sociales aumenta la incertidumbre de las familias que viven con una condición de discapacidad o neurodivergencia. La mayor preocupación de los padres de familia radica en la aceptación social y el respeto que sus hijos recibirán en los espacios públicos una vez que abandonan la seguridad del hogar.
"No queremos que los quieran, queremos que los respeten; queremos que les den un lugar", subraya la académica de la UNISON.
Selección crítica
La solución ante la ola de contenidos lesivos depende de la capacidad de los usuarios para ejercer una selección crítica de la información que consumen. Montes Castillo insta a la comunidad a dejar de seguir perfiles que carecen de un propósito constructivo y que utilizan la vulnerabilidad de otros para destacar en las plataformas digitales.
"Sigan a personas con propósito; hay que ser más selectivos con las personas que seguimos", recomienda la especialista.
Estos episodios de violencia digital distraen a la comunidad investigadora y activista de sus objetivos fundamentales de inclusión laboral o educativa. Los expertos ahora deben enfocar esfuerzos adicionales en combatir la desinformación y el estigma social generado por los algoritmos.
La meta final consiste en modernizar la divulgación sobre la inclusión para que los mensajes de respeto utilicen los mismos canales digitales que hoy se emplean para la agresión.













