Descubren en Sonora asentamiento prehispánico vinculado a Tradición Trincheras
El hallazgo se realizó durante obras del libramiento ferroviario Ímuris-Nogales, donde se excavaron más de 100 entierros y se registraron petrograbados con figuras geométricas y antropomorfas.
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron una aldea prehispánica vinculada a la Tradición Trincheras en el valle del río Cocóspera, en el norte de Sonora. El sitio, denominado La Ciénega, data de entre los años 800 y 1200 d.C..
Hallazgo arqueológico en obras del libramiento ferroviario
El hallazgo se realizó durante el salvamento arqueológico por las obras del libramiento ferroviario Ímuris-Nogales, a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional. Los trabajos son desarrollados por el proyecto Salvamento Arqueológico Libramiento Ferroviario Ímuris-Nogales (Salfin), integrado por especialistas del Centro INAH Sonora.
De acuerdo con el arqueólogo Júpiter Martínez Ramírez, La Ciénega corresponde a una etapa anterior al centro rector Cerro de Trincheras (1200-1500). El asentamiento se extiende en una mesa de aproximadamente 250 por 250 metros y podría albergar alrededor de 60 viviendas; en 2008 solo se habían identificado 10 estructuras.
Características del asentamiento
En tres conjuntos habitacionales excavados se localizaron más de 100 inhumaciones de niños y adultos, entre ellas entierros en posición flexionada y cremaciones en vasijas con adornos de concha. Algunas piezas sugieren contacto con grupos hohokam, lo que refuerza la hipótesis de que el sitio funcionó como punto fronterizo de intercambio y movilidad.
Las casas son semisubterráneas, de planta oval y rectangular, con muros delimitados por alineamientos de roca y ampliaciones posteriores de tierra. En su interior se identificaron espacios familiares que integraban a hijos, padres y abuelos en unidades habitacionales extendidas.
El equipo también excavó los asentamientos Ojo de Agua y La Curva, asociados a la misma tradición y con ocupación predominante entre 800 y 1200. Además, registró dos sitios con petrograbados: Petroglifos del Babasac, con paneles de figuras geométricas y antropomorfas, y Huellas del Oso, con representaciones de pisadas del mamífero.
El arqueólogo destacó que la zona se ubica en la misma ruta natural que siglos después formó parte del camino novohispano hacia Tucson, transitado en época misional por el jesuita Eusebio Francisco Kino.













