"Ya se veía venir": un guía moral forjado en casa con vocación y disciplina
Ordenado en Roma y con experiencia en América Latina, Carlos Gutiérrez López fue electo para dirigir la congregación tras más de dos décadas de servicio pastoral y formativo.
El nombre de Carlos Gutiérrez López apareció en la prensa por primera vez en mayo de 1983: la fotografía de un niño vestido de traje, copete a media frente y la mirada firme, fue impresa en un periódico local cuando el nacido en Hermosillo cumplió con el Sacramento de la Confirmación.
El recuerdo familiar se convirtió, 43 años después, en una premonición: el pasado miércoles el joven, ya de 51 años de edad, habitó las páginas de decenas de diarios internacionales luego de ser elegido como el nuevo director general de los Legionarios de Cristo, una de las congregaciones de la iglesia católica más grandes del mundo, con más de mil sacerdotes.
El cargo que ahora ocupa implica ser la máxima autoridad ejecutiva de la congregación: dirigir su gobierno interno, definir las líneas de formación espiritual y académica de los sacerdotes, supervisar las decisiones administrativas y representar oficialmente a la institución ante el Vaticano. Además, deberá conducir los procesos de consolidación institucional que la congregación mantiene desde su reestructuración interna de la última década.
Su madre, su padre y sus hermanos, así como amigos de la infancia y compañeros de oficio, recibieron la noticia como algo inesperado, sobre todo porque la carrera sacerdotal de su ser querido es joven, pero no por ello se trata de una sorpresa: todos coinciden en que su carácter y preparación hacen a Carlos un candidato natural para ser guía moral de la empresa divina que ahora le llama.
"Cuando me avisó como que no me caía el 20, anduve así toda la mañana. Yo sé que es un puesto se podría decir, una elección fue, pero es de mucha responsabilidad. Es un orgullo para toda la familia, para todos nuestros amigos. Gente que hace mucho que no veíamos nos han estado llamando para felicitarnos y mucha gente me dice, ‘eso ya se veía venir’ porque fue un muchacho muy, muy dedicado, desde chico, a sus estudios.
"Si sacaba un 8 (en las calificaciones escolares), tenía que ser 10. No le gustaban ni los 8 ni los 9; él se exigía mucho. Él se exigía y hasta le decíamos ‘mijito, lo importante es el esfuerzo que haces tú para sacar calificaciones, el 8 también es bueno’, pero no, él siempre buscaba la perfección", comentó a e Media María del Carmen López, madre del nuevo director general de los Legionarios de Cristo.
Además de la dedicación y responsabilidad de Carlos, se encuentran, entre sus cualidades, dos que habrían sido clave para recibir la confianza de sus compañeros de congregación y ser elegido como nuevo líder, según el padre del homenajeado, el ingeniero Fernando Gutiérrez. Estas serían su brújula moral y su sentido de justicia.
"Carlos es un hombre que desde muy chico tiene mucha claridad en cuanto a las cosas que están bien, o que son buenas, y las cosas malas. Tiene muy buen criterio sobre el bien y el mal. Y en ese aspecto también es un hombre que ha sido toda su vida muy justo, mucha confianza da el ser amigo de él porque da consejos con energía. Es una persona que está muy capacitada en eso porque, como dijo mi señora, se ha preparado mucho y ha ejercido esa calidad moral, ese liderazgo moral, con mucha eficacia en los lugares en donde ha trabajado, en los lugares en donde ha tenido esa dirección o ese liderazgo".
Aún con dichas cualidades, el joven Carlos Gutiérrez se mantuvo relativamente alejado del camino religioso que hoy lo define: a finales de los años noventa el nuevo director general de los Legionarios de Cristo se veía a sí mismo como ingeniero industrial tras obtener su grado en el Instituto Tecnológico de Monterrey. Su graduación fue en 1996 y, tres años después, ingresó al noviciado de la congregación tras una decisión que tomó a su madre por sorpresa.
"Vino aquí a unas vacaciones, una Semana Santa, y nos dijo que él quería darle 1 año y dedicárselo a Dios, que quería irse a dar 1 año se le llama. Ya había terminado su carrera, ya había trabajado 1 año allá en Monterrey, se iba a ir a estudiar una maestría, y yo le dije ‘pero si ya aplicaste para la maestría’, impactada. ‘Es 1 año’ y lo mandaron a Santiago de Chile. Como a los 4 meses de estar ahí… nos dijo que quería seguir de sacerdote, estudiar para sacerdote. Entonces nos fuimos a visitarlo… ‘El tiempo lo dirá’. Entonces, entró al noviciado… Aceptamos y lo apoyamos", recordó la señora López.
La carrera de Carlos Gutiérrez López fue, a partir de entonces, meteórica. Realizó estudios en Roma, se integró al equipo de formadores del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum y, el 12 de diciembre de 2009 fue ordenado, también en Roma. Se fue a Colombia y Venezuela como asistente del director regional, más tarde asumió la cabeza del apostolado de Bogotá y fungió como consejero territorial de Venezuela.
Para 2016 obtuvo una maestría en psicología en los Estados Unidos, de modo que en el mismo año se integró al equipo de formadores de la comunidad de religiosos de la dirección general de la congregación. Volvió a la región amazónica en 2018 como director territorial y para el 2022 retornó a su ciudad natal para situarse al frente de la dirección territorial del Norte de México.
La carrera de Carlos Gutiérrez López fue, a partir de entonces, meteórica. Realizó estudios en Roma, se integró al equipo de formadores de la dirección general del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum y, el 12 de diciembre de 2009 fue ordenado, también en Roma. Se fue a Colombia y Venezuela como asistente del director regional, más tarde asumió la cabeza del apostolado de Bogotá y fungió como consejero territorial de Venezuela.
Para 2016 obtuvo una maestría en psicología en los Estados Unidos, de modo que en el mismo año se integró al equipo de formadores de la comunidad de religiosos de la dirección general de la congregación. Volvió a la región amazónica en 2018 como director territorial en 2018 y para el 2022 retornó a su ciudad natal situarse al frente de la dirección territorial del Norte de México.
En todos estos años, de arduo trabajo y viajes lejos de su núcleo familiar, no hubo impedimento para que, mientras tomaba un papel de gran responsabilidad al interior de la congregación que ahora dirige a nivel mundial, se convirtiera también en una figura clave para sus hermanos y sus familias. Carlos es, en no poca medida, mentor de sus 9 sobrinos, hijos de Daniel, Gerardo y Fernando, enlistados del menor al mayor.
"Carlos se ha vuelto un pilar muy importante dentro de la familia. Obviamente siempre mis papás han sido el pilar más importante, pero desde que Carlos es sacerdote… aunque al principio no venía mucho a Hermosillo porque vivió en varias partes, cuando vivía en Colombia, por ejemplo, pues casi no venía, y luego ya que vino a Monterrey, que tuvo la oportunidad de venir más seguido porque también tenía trabajo aquí… es cuando se ha vuelto un pilar muy fuerte dentro de la formación de nuestras familias, de nuestros hijos. Todos tenemos hijos, los más grandes tiene 25 y los más chiquitos 10 años. Yo creo que va a ser muy importante para ellos", compartió Gerardo.
Quizá una de las claves para comprender algunas de las razones que encontraron los Legionarios de Cristo para elegir a Carlos como su nuevo guía está en una anécdota de Fernado, el hermano mayor. Lo que aquel representa para sus 9 sobrinos no se queda únicamente allí, ni es la primera ocasión en la que asume semejante dirección.
“Es una persona que siempre está cuidándose, cuidando a los demás. A nosotros nos regañaba mucho, nosotros pues no es que seamos vagos, pero no somos tan sanos. Entonces siempre nos regañó mucho, siempre dándonos consejos, siempre tratando de ayudar. Siempre lo vi un poco diferente a esta dinámica que vivimos pues la mayoría de los de los jóvenes. Ahorita ya de adulto, ya en los en los últimos pasos que ha dado, se ha vuelto muy líder, muy líder, siempre preocupado por su equipo de trabajo, siempre tratando de solucionar, ayudar y no solo de trabajo, sino de temas personales a su equipo de trabajo. Creo que eso lo fue reflejando también ya a nivel a nivel organización. Yo siempre le dije, "Oye, pues te quieren los de bajo y te quieren tus jefes y todo." Tiene muchas características que lo que lo fueron acomodando”.
Pero, recuerda Daniel, el menor de todos, que ‘el don de gentes’ de su hermano excede sus cualidades como guía o profesor.
"Él sabe hablar cuatro idiomas, yo creo, no sé si más, pero el caso es que desde chico él se interesaba mucho por tener conocimiento en general. Entonces, por ahí yo creo que mucho de la preparación que se requiere para llegar a ser director general es esa, se requiere mucho conocimiento de muchas cosas. Pero aparte, en el aspecto de su personalidad, siempre tuvo muy buen carácter para convivir con todas las personas.
“Recuerdo era el nieto preferido de mis abuelas, así que cuando viajaban les gustaba viajar con él. Estaba chico, él tenía 14 años, 15 años, y se lo pedían a mis papás para a viajar porque decían ellas que eran el mejor compañero de viaje que podía haber. Obviamente en aquellos entonces ni idea de que pudiera ser sacerdote".
Al exterior de la familia la historia del nuevo director general de los Legionarios de Cristo, quien actualmente se encuentra en el vaticano, es similar. Santiago Casanova, sacerdote de la Legión de cristo y capellán del Colegio Irlandés de Hermosillo, destaca la franqueza de su nuevo director general, a quien ha considerado su guía durante los últimos 3 años.
"Lo que más me agradó del padre fue siempre su franqueza. Como buen sonorense es muy directo, muy franco. Dice las cosas como son, pero al mismo tiempo siempre con respeto. Entonces, tiene pues esa gran cualidad de esa franqueza que le ayuda al analizar las situaciones y a buscar las decisiones correctas", dijo el nacido en Argentina.
"Dios no se fija en las apariencias, sino en el corazón de las personas. Dios se ha fijado en su corazón para llevar a cabo esta obra, este trabajo, este servicio que va a prestar tanto a los legionarios de Cristo como también a la iglesia. Que siempre le dé sabiduría para saberlo llevar de acuerdo a la voluntad de Dios", añadió Jorge Jiménez, actual párroco de San Pío X, en Hermosillo, compañero de Carlos en la primaria.












