Conoce el riesgo de usar Ozempic para bajar de peso
En una reveladora entrevista con Marcelo Beyliss, el Dr. Miguel Francisco Abril puso los puntos sobre las íes respecto al uso de la semaglutida (conocida comercialmente como Ozempic) para la pérdida de peso.
Aunque el fármaco ha ganado fama mundial por su efectividad, el especialista advirtió que no debe verse como un atajo milagroso, sino como un auxiliar médico que requiere supervisión estricta para evitar daños a la salud y el inevitable "rebote".
El uso de este medicamento, originalmente diseñado para pacientes con diabetes, genera una sensación de saciedad temprana al imitar de forma sostenida la hormona GLP-1. Sin embargo, esta "pirotecnia" química tiene un costo para el organismo si no se maneja correctamente:
- Efectos gastrointestinales inmediatos: Es común que los pacientes experimenten náuseas, vómitos, diarrea y reflujo
- Pérdida de masa muscular: Uno de los mayores peligros de usar el fármaco sin supervisión es que el cuerpo pierda músculo en lugar de solo grasa
- Impacto económico: El Dr. Abril recalca que es un tratamiento costoso; usarlo sin un plan integral de nutrición es, en sus palabras, "tirar el dinero"
El riesgo del "rebote'
La mayor preocupación médica radica en la sostenibilidad del peso perdido. El Dr. Abril fue enfático: el efecto rebote está casi garantizado si el paciente no trabaja en su relación con la comida. Debido a que el medicamento solo auxilia reduciendo el hambre, si al suspenderlo la persona no ha integrado el ejercicio y la alimentación saludable como pilares de vida, recuperará el peso perdido rápidamente.
No cualquier persona es candidata para este tratamiento. El paciente ideal es aquel que tiene un Índice de Masa Corporal (IMC) o BMI menor a 36. Para calcular este indicador, se utiliza la siguiente fórmula:
Si el resultado es significativamente mayor, el médico sugiere que podrían requerirse otros métodos, como la cirugía bariátrica.
Además, antes de prescribir la primera dosis, es obligatorio realizar laboratorios completos para evaluar el estado del hígado, tiroides y riñón.
"La dieta y el ejercicio no se negocian; el fármaco sí, porque no todos son candidatos", concluyó el Dr. Miguel Francisco Abril.












