Brigadistas vivieron tres días aislados en la sierra de Álamos: ¿Qué pasó?
Aclaran que nunca estuvieron incomunicados y que quedaron atrapados por la creciente de un río.
La familia de uno de los brigadistas que permanecieron aislados durante tres días en la sierra de Álamos aseguró que el grupo nunca estuvo completamente incomunicado y que quedó varado debido a la creciente repentina de un río, mientras realizaban una misión para instalar una antena satelital de internet en una comunidad guarijía.
En entrevista para Expreso 20/7, Flora González, tía de Ezefren, uno de los brigadistas rescatados, explicó que la intención del grupo era llevar conectividad a una comunidad indígena y regresar el mismo día, pero las lluvias cambiaron por completo el panorama.
"Estamos muy agradecidos con Dios, porque ya están aquí. Muy agradecidos que están bien, muy cansados, obviamente, con la historia de sus vivencias traumáticas", comentó la mujer vía telefónica.
Indicó que el proyecto contaba con el apoyo de la señora Juanita Lara, quien patrocinó la antena y deseaba verificar personalmente que el equipo quedara instalado y funcionando. Recordó el momento que escuchó por primera vez el plan de su sobrino:
"Solamente hizo la invitación, no llevó a nadie obligado, le hizo una invitación abierta. Los niños que se fueron, jovencitos, se sumaron con permiso de sus padres. Y él solamente dijo, lo hacemos, en su cálculo era, lo hacemos y regresamos. Ese era el plan".
La creciente del río los dejó aislados
Según relató, el grupo llegó en cuatrimotos hasta donde fue posible y posteriormente caminó entre cuatro y cinco horas en la sierra para instalar una antena satelital.
Tras concluir el trabajo, habitantes de la zona les advirtieron que el nivel del río estaba aumentando rápidamente, por lo que intentaron mover las cuatrimotos hacia un sitio más seguro. Sin embargo, la corriente creció antes de que pudieran cruzar.
"Pero el río llegó cuando ellos estaban en una parte que ya no pudieron tirarse a seguir sacándolos más abajo. Por eso se quedaron aislados. Pero se quedaron aislados porque había cerros y eso y era seguir arriesgando. Era seguir arriesgando. Y no sabe manejar el agua para qué le hace", explicó.
Flora González rechazó las versiones de que el grupo estuviera totalmente incomunicado. Detalló que podían cargar sus teléfonos utilizando las baterías de las cuatrimotos, aunque con el paso de los días la energía comenzó a agotarse, por lo que redujeron la frecuencia de los reportes para conservar batería.
También indicó que nunca les faltó alimento, ya que la comunidad a la que acudieron podía hacerles llegar comida caminando por rutas de la sierra.
También enfrentaron fauna peligrosa
Aunque todos fueron rescatados con vida, la familia reconoce que la experiencia fue emocionalmente muy difícil. Flora relató que durante las noches enfrentaron riesgos propios de la zona serrana, incluso la presencia de una serpiente coralillo cerca del lugar donde descansaban.
"Todos trataban de descansar", recordó la experiencia de su sobrino durante la noche. "Él estaba vigilando en la noche que todo estuviera bien, porque no se dormía, oye que cayó algo fuerte y era un coralillo". Agregó que, según Ezefren, "es feo pensar porque sabemos que ese animal es ponzoñoso. Pero sí, él lo mató y ya todo tranquilo, ni siquiera les dijo para que no se paniquearan".
Añadió que la única persona que presentó complicaciones de salud fue Juanita Lara y una de sus acompañantes, principalmente debido al desgaste físico y emocional.
Buscarán regresar para ayudar nuevamente
González lamentó que muchas personas emitieran juicios sin conocer las condiciones en las que ocurrió el incidente, situación que incluso llevó a Ezefren a evitar acudir al hospital tras ser rescatado. "A mí me están esperando en el hospital con noticias para humillarme más", recordó que le dijo su sobrino al decidir regresar directamente con su familia.
Explicó que el brigadista no buscaba reconocimiento público y que el desgaste emocional provocado por la situación y las críticas fue considerable. Sin embargo, lejos de desanimarse, Flora aseguró que su sobrino regresó con mayor motivación para continuar apoyando a las comunidades indígenas.
Comentó que uno de los planes del grupo es volver a la región para llevar despensas y reponer los alimentos que consumieron durante los días que permanecieron aislados.
"El propósito no es solamente reponerles la despensa, sino seguir ayudándolos porque están totalmente abandonados", afirmó.
Finalmente, sostuvo que la experiencia reforzó la vocación de servicio de toda la familia.
"El que se quiera subir al barco que se suba, el que se quiera quedar abajo que se quede. Si antes nos gustaba ayudar, ahora nos gusta más", concluyó.













