Sonora enfrenta secuelas de cambio climático y temperaturas extremas
El verano 2025 dejó récords históricos de calor en Sonora, pero las consecuencias persisten en invierno, afectando sectores clave.
Si bien el verano 2025 dejó récords históricos de calor, sus efectos todavía se sienten en Sonora, donde el invierno trae temperaturas más bajas por las noches, pero las secuelas del calor extremo y la sequía persisten, afectando la agricultura, la salud y la biodiversidad del estado.
Impacto en la comunidad
El Ing. y meteorólogo Manuel Aguilar explica que los cambios climáticos han alterado profundamente los patrones de temperatura y precipitación en la entidad. “La tala de árboles en los últimos 15 años ha reducido las lluvias, provocando que la tierra se caliente y que los cambios de otoño e invierno sean más cálidos de lo habitual”, señaló.
En Sonora, la temperatura promedio ha seguido superando los registros históricos, con olas de calor que en verano llegaron a más de 50 grados Celsius. Ahora, en invierno, aunque las noches son más frescas, la escasez de agua y la reducción de nevadas en Estados Unidos intensifican la sequía, afectando ríos, presas y la reforestación.
Acciones de la autoridad
Los sistemas de alta presión que se presentan durante esta temporada generan olas de calor localizadas, comprimiendo el aire y limitando la formación de nubes, lo que aumenta la radiación solar y el calentamiento del suelo. Esto, junto con actividades humanas, ha provocado tormentas de polvo y ciclos de lluvia cada vez más largos e impredecibles, inviernos más cortos y veranos más intensos.
“El cambio climático está afectando de manera directa la salud de la población y la productividad agrícola, además de alterar la biodiversidad en la región”, advirtió Aguilar. Las altas temperaturas provocan golpes de calor, mientras que la escasez de agua afecta la ganadería, los cultivos y la recarga de mantos acuíferos.
Con el inicio de 2026, las autoridades y expertos reiteran la necesidad de implementar políticas de adaptación y prácticas sostenibles para mitigar los impactos del calentamiento global, que en el norte de México crece a un ritmo cercano a los seis grados centígrados por siglo, superando el promedio global.












