México enfrenta rezago en trasplantes; llaman a consolidar la donación
El especialista Ernesto Duarte Tagles advirtió que México mantiene una de las tasas de donación más bajas en Latinoamérica debido a factores estructurales y falta de continuidad en la información, lo que limita la recuperación de miles de pacientes.
El acceso a trasplantes en México se mantiene como uno de los desafíos más críticos para el sistema de salud nacional, debido a que el país registra una de las tasas de donación de órganos más bajas de Latinoamérica.
Esta carencia estructural prolonga indefinidamente la espera de miles de pacientes, reduciendo de manera drástica sus posibilidades de recuperación frente a fallas orgánicas graves.
De acuerdo con el especialista Dr. Ernesto Duarte Tagles, el rezago en el sistema mexicano no responde únicamente a criterios médicos, sino a deficiencias en la coordinación y la infraestructura.
Si bien el país dispone de programas establecidos y hospitales capacitados, la oferta de órganos es insuficiente ante una demanda que crece exponencialmente por el auge de enfermedades crónico-degenerativas.
Conciencia social
Contrario a la percepción común, los expertos sostienen que no existe una ausencia total de cultura de donación en la sociedad mexicana. No obstante, Tagles enfatiza que es imperativo mantener una permanencia e insistencia en las campañas informativas. La sensibilización debe ser constante y accesible para que el ciudadano no solo se registre como donador, sino que comunique de manera efectiva esta decisión a su núcleo familiar.
Para lograr cambios significativos, el especialista considera que la donación debe consolidarse como una política pública integral. Esto requiere una articulación efectiva entre:
- Instituciones públicas: Fortalecimiento de la logística y procuración
- Hospitales privados: Homologación de protocolos de actuación
- Sociedad civil: Generación de conciencia y derribo de mitos
Asimismo, subrayó que el problema debe atacarse desde la raíz mediante la medicina preventiva. Al reducir la incidencia de padecimientos como diabetes e hipertensión, se aliviaría la presión sobre la lista de espera nacional, mejorando la calidad de vida de la población y la sostenibilidad del sistema de salud a largo plazo.













