Pueblos yaquis y mayos conservan la tradición del tapanco durante el Día de Muertos
Los pueblos indígenas colocan alimentos, bebidas y flores en estructuras de carrizo para recordar a sus difuntos, explicó el académico Tonatiuh Castro Silva.

Las comunidades indígenas de Sonora conservan distintas formas de recordar a sus difuntos durante el Día de Muertos. Entre los pueblos yaquis y mayos destaca la tradición del tapanco, una estructura similar a una mesa donde colocan alimentos, bebidas y otros elementos como parte de sus ceremonias.
Tonatiuh Castro Silva, profesor de la Facultad Interdisciplinaria de Ciencias Sociales de la Universidad de Sonora, explicó que los pueblos originarios de la entidad mantienen diferentes prácticas mortuorias, de acuerdo con sus costumbres y antecedentes culturales.
Detalló que los yaquis y mayos son quienes conservan con mayor arraigo esta tradición, mediante la instalación de una estructura elaborada principalmente con carrizo, sobre la cual colocan ofrendas para recordar a sus seres queridos.
En el caso del pueblo yaqui, las actividades comienzan desde el primero de octubre, cuando se realizan rezos diarios y se toca la campana del pueblo tres veces al día, como parte de un ciclo de ceremonias previo a los días dedicados a los fieles difuntos.
Los tapancos se instalan en los patios de los lotes familiares. Sobre ellos se colocan alimentos como tamales, tortillas, frutas, elote cocido y atole de pinole, además de bebidas, velas y plantas aromáticas. También se utilizan manteles blancos bordados con diseños característicos de la cultura yaqui.
El académico señaló que los pueblos guarijíos y pimas también recuerdan a sus difuntos durante estas fechas, aunque no acostumbran instalar altares o tapancos. En su lugar, acuden a los panteones y colocan prendas sobre las tumbas de sus seres queridos.
Por otra parte, explicó que los pueblos seri y cucapá no celebran propiamente el Día de Muertos, debido a sus antecedentes culturales y religiosos. Sin embargo, mantienen ceremonias mortuorias relacionadas con el entierro y la velación. Entre estas prácticas destaca la figura de los padrinos de muerte, quienes acompañan los rituales funerarios.
Finalmente, Castro Silva advirtió que algunas de estas costumbres han perdido presencia con el paso del tiempo. Como ejemplo, mencionó a los tohono o’odham, quienes anteriormente acudían a las tumbas de piedra de sus difuntos para colocar ofrendas, una práctica que actualmente ha caído en desuso.


