El encanto de un lugar que nunca falla como Kobanao
Momentos compartidos que se transformaron en recuerdos imborrables.
Bajo la cálida luz de una noche que prometía memorias imborrables, el lugar volvió a convertirse en ese refugio entrañable al que todos disfrutan regresar; apenas se cruzaba la puerta, las risas se deslizaban por cada rincón, mezclándose con el murmullo de las conversaciones animadas y el tintinear de las copas, mientras la música en vivo marcaba el pulso del encuentro con acordes que envolvían el ambiente y daban pie a miradas cómplices y aplausos espontáneos.
FOTOS: CRISTIAN RUIZ / EXPRESO



















