Gradas encendidas por el entusiasmo de los Naranjeros

Al final del encuentro, más allá del marcador, la sensación fue de satisfacción y alegría.

La casa de los Naranjeros se convirtió en un punto de encuentro para la pasión, la convivencia y el orgullo. Desde tempranas horas, familias completas, grupos de amigos y aficionados de todas las edades junto con sus mascotas, comenzaron a llenar las gradas, vestidos con gorras y casacas, listos para vivir una noche de beisbol y tradición.

FOTOS: LIDIA FONSECA / EXPRESO