El legado de los Hermanos Silva sigue vivo en las nuevas generaciones
El músico recordó que durante años las orquestas fueron el centro de reuniones sociales, bailes y celebraciones familiares.
Crecer rodeado de música y de la historia de los Hermanos Silva permitió a Jeza Silva comprender desde muy pequeño que el legado familiar no se sostiene únicamente con un apellido, sino con trabajo, disciplina y enseñanza.
Desde Manzanillo, Colima, donde está próximo a cumplir una década de residencia, el músico, compositor, productor musical y director de una academia artística continúa impulsando la música y la formación artística, inspirado en la tradición musical de su familia originaria de Batuc, Sonora.
“La música sonorense no solo se escucha… se hereda”, expresó. Jeza Silva señaló que hablar de la Orquesta Hermanos Silva, activa desde mediados de la década de 1930, es hablar de “tradición, disciplina y legado”. “No fue solamente una agrupación musical; fue una institución cultural para muchas generaciones en Sonora”, comentó.
El músico recordó que durante años las orquestas fueron el centro de reuniones sociales, bailes y celebraciones familiares, además de motivar a muchos jóvenes a estudiar música y verla como una carrera profesional. “Mis abuelos y la familia Silva entendieron algo muy importante: la música une comunidades, educa emocionalmente y deja huella en la gente”, afirmó.
La Orquesta Hermanos Silva, un legado cultural desde 1930
Actualmente dirige una academia artística y un estudio musical, proyectos que —aseguró— nacen de la inspiración que recibió desde niño al crecer en un entorno completamente ligado a la música.
“Siento una responsabilidad muy grande, pero también un orgullo enorme. Cuando vienes de una familia con tradición musical entiendes que el apellido no basta; hay que honrarlo con trabajo”, expresó.
Entre sus principales objetivos se encuentra abrir espacios para que niños y jóvenes encuentren oportunidades dentro del arte y la música, así como modernizar el legado musical familiar mediante nuevas plataformas y producción profesional.
“Mi academia y mi estudio nacen precisamente de esa inspiración. Crecí viendo cómo la música podía transformar vidas, unir familias y abrir caminos”, agregó.
Asimismo, destacó la importancia de acercar la enseñanza musical a las nuevas generaciones. “Hoy mi misión es que los niños y jóvenes entiendan que estudiar música puede cambiar su vida para bien. No solo forma artistas; forma personas con disciplina, sensibilidad y visión”, señaló.
Sobre el legado que permanece dentro de su familia, compartió que siente que sus antecesores “estarían orgullosos de saber que la música sigue viva y que las nuevas generaciones continúan trabajando con amor y respeto por el arte”.
Finalmente, envió un mensaje a los jóvenes músicos sonorenses:
“Que nunca olviden sus raíces. La música regional y las grandes orquestas forman parte de nuestra historia cultural. Debemos cuidarla, respetarla, enseñarla y evolucionarla”, expresó. “Y a los jóvenes músicos les diría que sueñen en grande”, concluyó.













