Santa Sabina regresa a Hermosillo tras 17 años con emotivo concierto

Santa Sabina volvió a Hermosillo después de 17 años con un concierto lleno de nostalgia, homenajeando el legado de Rita Guerrero en el London Pub.

Hermosillo volvió a ser territorio de reencuentro para La Santa Sabina, que tras 17 años de ausencia regresó a la ciudad la noche del sábado 25 de abril en el London Pub, alrededor de las 23:30 horas. El concierto no solo significó el regreso de una de las bandas más influyentes del rock mexicano, sino también un viaje emocional para su público, donde la memoria de Rita Guerrero estuvo presente de manera constante, silenciosa y profunda.

La figura de la vocalista tapatía, fallecida en 2011, se sintió como una presencia transversal durante toda la presentación. No como ausencia, sino como referencia viva que atravesó cada interpretación. Su legado apareció en la manera en que las canciones fueron recibidas por el público y en la atmósfera que se fue construyendo conforme avanzaba la noche, especialmente entre quienes han seguido a la banda desde sus primeras etapas, cuando Guerrero convirtió la voz de Santa Sabina en un sello inconfundible de teatralidad, misticismo y potencia emocional.

Ese ambiente de evocación se mezcló con el propio carácter de la banda, donde el rock, el jazz, el rock progresivo y la poesía siguen dialogando como un lenguaje propio. La noche avanzó entre luces tenues, sombras y una estética gótica que reforzaba la sensación de estar frente a un concierto que era también un acto de memoria colectiva.

Con los miembros fundadores nuevamente reunidos, Santa Sabina reafirmó la vigencia de su propuesta. A ello se sumó la participación de las tres vocalistas que han formado parte de su histórica participación en el festival Vive Latino, quienes se alternaron en el escenario, aportando distintas lecturas a las canciones sin romper su esencia original.

Repertorio lleno de nostalgia

El repertorio abrió con Gasto de saliva, seguido de temas como Siente la claridad, Ajusco nevado, Babel, Yo te ando buscando y Estando aquí no estoy, en una secuencia que fue construyendo intensidad emocional

Más adelante, el concierto profundizó en su carácter introspectivo con piezas como Partido en tres, Vacío, La daga, Una canción para Louis (Vampiro) e Insomnio, reforzando el tono oscuro y poético de la noche. En varios momentos, la audiencia no solo reaccionaba con entusiasmo, sino con una especie de reconocimiento emocional, como si cada canción abriera una memoria compartida.

Uno de los momentos más significativos fue la interpretación de Rinoceronte, pieza de culto dentro del repertorio de la banda, conocida entre seguidores por haber circulado durante años en grabaciones de cassette y demos de culto. Su aparición en el setlist fue recibida como un guiño directo a la historia más profunda del grupo.

El cierre llegó con Canción sin miedo y Azul casi morado, esta última interpretada por las tres vocalistas juntas, generando uno de los instantes más simbólicos de la noche. Más que un final, el concierto dejó la sensación de un reencuentro con una obra que sigue viva, y con una figura, la de Rita Guerrero, que continúa resonando en cada interpretación como parte esencial del universo de Santa Sabina.