Ayotzinapa: milagro en el crematorio
"Ayotzinapa: milagro en el crematorio", escribe Carlos Marín en #ElAsaltoalaRazón
La 4T sigue empeñada en imponer una versión distinta a la "verdad histórica", pero termina incurriendo en excesos grotescos y ridículos.
De lo más reciente es la detención de dos mujeres de 73 y 83 años, a quienes la Fiscalía General de la República vincula con la desaparición de un video que contendría imágenes de la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala; pero, como no lo halló, las acusa de narcomenudeo y posesión de cartuchos de uso exclusivo del Ejército (una jueza imberbe de acordeón ya las encarceló).
El hecho es demencial porque el supuesto video carece de utilidad práctica y su existencia misma se ha movido casi 12 años en el terreno de la especulación.
No obstante, la persecución avanza y adquiere peligrosos tintes de milagrería y ciencia ficción: la misma Fiscalía cateó en Iguala, el 9 de octubre del año pasado, un par de funerarias con servicios de cremación.
Transcurrieron más de cinco meses para que, apenas el reciente viernes, en la llamada El Ángel, llevara a cabo una diligencia con representantes de los centros de derechos humanos Tlachinollan y Pro; el Fundar, Centro de Análisis e Investigación; el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación; la secretaria técnica de la Covaj; agentes de la Secretaría federal de Seguridad y la Guardia Nacional, a quienes se sumaron alumnos de la normal rural Isidro Burgos.
Allí se informó del hallazgo de una “bolsa sellada” con restos humanos “de 2014” que nadie ha analizado, y se aventuró que pueden ser de jóvenes desaparecidos en la noche de Iguala.
Si la bolsa está “sellada”, ¿cómo afirmar que contiene restos óseos? ¿Cómo es que la bolsa se encontraba en ese lugar, si el descubrimiento se hizo en octubre, y cómo explicar la cadena de custodia? ¿Quién y cuándo abrió la bolsa para cerciorarse de que son huesos humanos? ¿Quién guardó la bolsa durante ¡12 años!, y con qué propósito?
Nada se ha dicho sobre ello.
Si esos restos provienen de “crematorios” (qué fina gente la de Guerreros Unidos), debieran estar calcinados y no son susceptibles para su análisis genético.
La Fiscalía no convocó a la totalidad de los padres (a la fecha divididos en dos grupos. No acudieron los decepcionados de sus exrepresentantes).
¿Cómo podrá explicar la FGR el hallazgo de manera cronológica y pormenorizada, respecto del cual, según la misma información, se ignora si los restos corresponden o no a los normalistas?
Falta por ver cómo se desvirtúa, pericialmente hablando, el hallazgo de los más de 63 mil restos que rescató Tomás Zerón en el basurero de Cocula y en el río San Juan, los cuales fueron expuestos a una afectación térmica diferenciada (ahumados, carbonizados y calcinados), propia de un fuego no controlado a cielo abierto, y no de una cremación regulada, que ocasiona una afectación térmica uniforme.
De lo que nada informa la FGR es qué diablos pasó con los 114 restos que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos anterior a Rosario Piedra recomendó que fueran analizados en Innsbruck.
Carlos Marín
cmarin@milenio.com












