Los desastres de Pemex y el silencio de Nahle

"Los desastres de Pemex y el silencio de Nahle", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

Mientras las obras faraónicas y caprichosas del expresidente López Obrador colapsan —ya sea física o financieramente— y ahora también cobran vidas humanas por "accidentes", amén de ser una pesada carga financiera para los contribuyentes y el presupuesto federal por los subsidios millonarios que se les siguen transfiriendo, ahora también los cuestionados proyectos del obradorato se han convertido en una fuente de agresión para el medio ambiente y una amenaza ecológica y de seguridad para las regiones y los pobladores de donde se asientan.

La semana pasada el incendio y estallido en la Refinería de Dos Bocas, provocado por la fuga de residuos de refinación que se derramaron al drenaje y terminaron inundando los accesos a esa instalación, no sólo fueron la causa de la muerte de cinco trabajadores jóvenes, sino que además causaron también un derrame de grandes cantidades de hidrocarburos que contaminaron el Río Seco, las playas de Paraíso, justo unas semanas antes de la Semana Santa, y que exhibieron la vulnerabilidad y peligro en que se encuentran escuelas y poblaciones pegadas a la Refinería de Pemex, que tan sólo en el último mes registró tres derrames de hidrocarburos en la zona de Veracruz y Tabasco.

Tras los intentos de ocultar información y negar la gravedad de la tragedia provocada por las fallas en los protocolos de seguridad de la Refinería, la empresa petrolera terminó reconociendo, sin dar mayores explicaciones ni detalles, que sí tuvo un problema de fuga de hidrocarburos que no sólo fueron la causa del incendio y explosión de un auto en el que murieron cuatro de las cinco víctimas fatales, sino que ante las denuncias, fotos y videos de pescadores y pobladores de Paraíso y del sur de Veracruz y el norte de Tabasco, la empresa pública se vio obligada a reconocer sus fugas y derrames que han provocado desastres ambientales en la Costa del Golfo.

Y mientras ayer domingo Pemex se trataba de lavar, literalmente la cara, ante el desastre ambiental y la tragedia humana ocurrida en Dos Bocas, con cuadrillas de la empresa que ya recorrían las márgenes del Río Seco y las contaminadas playas de Paraíso para recoger el combustible derramado, mientras en los ríos y playas del sur de Veracruz ya trabajaba la Marina que hasta ayer reportaba haber recolectado ocho toneladas de combustible derramado, la que hasta ahora ha guardado un silencio culposo es la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle.

Porque la actual mandataria veracruzana tiene doble responsabilidad en todo lo que ha ocurrido en los últimos días, tanto en la refinería que ella dirigió en su etapa de construcción y de la que nunca explicó los sobrecostos de hasta 20 mil millones de dólares que pagaron los mexicanos y mucho menos ha explicado las fallas que hoy ya cuestan vidas humanas, como el derrame que durante casi dos semanas han denunciado pescadores, campesinos y ambientalistas del sur de Veracruz que documentaron, con fotos, videos y testimonios, las enormes manchas de crudo que contaminaron, ríos, tierras y playas en esa parte de la entidad veracruzana.

La semana pasada, ante su silencio total sobre el tema al que ni siquiera le dio importancia, un pescador del sur veracruzano encaró a Rocío Nahle durante una gira de trabajo por su estado y le dijo de frente: "¿Qué está haciendo para ayudarnos con el derrame de petróleo?", la gobernadora, que se había detenido, cuando oyó su cuestionamiento hizo una mueca de disgusto, manoteo y siguió adelante sin responder. El pescador la atajó de nuevo y le dijo en su cara: "Nosotros no le pedimos dinero, pero sí exigimos que no nos contaminen nuestra fuente de trabajo, vaya a ver cómo están muriendo peces, tortugas y muchos animales", se quedó diciendo el hombre mayor porque la gobernadora ya había huido sin decirle una palabra.

Desde el 2 de marzo que se dieron los primeros reportes y denuncias de la contaminación en ríos y playas del sur de Veracruz, ninguna dependencia federal, ni Pemex, ni Semarnat ni la Profepa atendieron las quejas y evidencias mostradas por pobladores de al menos seis municipios que reportaban presencia de chapopote y residuos de combustible en la zona. Apenas el 11 de marzo, la gobernadora Nahle se dignó a mencionar el tema y aseguró que no había confirmación de que se tratara de derrames de alguna plataforma o instalación de Pemex, y se limitó a mencionar "teorías o suposiciones, que pudiera ser alguna chapopotera que se tenga que localizar en el mar y que esté soltando hidrocarburo", dijo la mandataria morenista.

De acuerdo con un reportaje de la "Revista Proceso" que recoge información de monitoreos comunitarios y reportes de pobladores, el derrame petrolero en el Golfo de México ya habría alcanzado los 630 kilómetros de afectaciones y se habría extendido a toda la costa de Veracruz, incluso ya al norte del estado donde se reportan manchas de combustible en playas de Tuxpan, y alcanzaría también a parte de Tabasco. Las afectaciones económicas para los pobladores son altas, mientras que se reporta la muerte de especies como tortugas, delfines, manatíes y pelícanos, que fueron encontrados muertos en zonas costeras, además de daño a los manglares de la Laguna del Ostión, que alberga especies de peces y de cangrejo azul, protegidas por las normas ambientales, además de aves migratorias y nutrias.

Tras más de dos semanas del desastre y sin que su gobierno atendiera la emergencia ambiental en el Golfo, la presidenta Claudia Sheinbaum, que anda tan ocupada en modificar la Constitución para que le permitan hacer campaña en el 2027, se dignó a hablar del tema en su conferencia matutina, pero no para hablar de la gravedad de la contaminación, sino para exonerar a Pemex de este desastre: "Esto es muy importante, el derrame no fue de Pemex, se está haciendo la investigación, parece que fue de un barco, se está viendo la empresa, pero no fue un derrame de Pemex", dijo la mandataria, experta en temas ambientales, sin abundar en los daños ambientales graves en toda la zona.

Y mientras la gobernadora Nahle hablaba de una "chapopotera natural" en el mar como la causa del desastre, y la presidenta dice que se investiga si fue un derrame desde un barco petrolero, lo cierto es que el gobierno federal se tardó más de dos semanas en reaccionar y en reconocer lo que desde el 2 de marzo denunciaron los pescadores y pobladores veracruzanos, y apenas ayer se reportaba presencia de la Marina recolectando hidrocarburos en las playas y ríos veracruzanos.

El caso es que, entre accidentes fatales y recurrentes en Dos Bocas, una gobernadora que se hace la tonta y no da explicaciones sobre esa obra construida en terrenos inestables e inapropiados, según el Instituto Mexicano del Petróleo, una empresa petrolera que cada vez tiene más accidentes, derrames y afectaciones ambientales (por no hablar de todos sus demás problemas) y el gobierno de una científica "ambientalista" que ignora la fuente de contaminación por hidrocarburos y tarda semanas en reconocer el problema y actuar, los desastres ambientales son apenas una expresión más de un país sin orden, ley ni gobierno.

Se viene fuerte el agarrón morenista en el estado grande de México… Los dados abren con Doble Escalera. Buen tiro para arrancar la semana.