Claudia Sheinbaum en Barcelona
"Claudia Sheinbaum en Barcelona", escribe Carlos Marín en #ElAsaltoalaRazón
Qué bueno que la presidenta Sheinbaum se haya sumado al reducido número de mandatarios, sobre todo los hispanoamericanos (cuatro), que promovieron las reuniones “de alto nivel Democracia Siempre” o “En Defensa de la Democracia”.
Es un foro de “líderes progresistas” diseñado para fortalecer los valores democráticos frente al auge de movimientos extremistas, la desinformación, el odio y la desigualdad en el mundo.
La idea, hace dos años, fue del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez y del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
El primer encuentro se celebró en septiembre de 2024 en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas; el segundo en julio de 2025 en Santiago de Chile; el tercero el 25 de setiembre del mismo año de nuevo en la sede de la ONU y, por cuarta ocasión, este fin de semana en Barcelona.
Por sugerencia de Sheinbaum, la siguiente reunión, en 2027, será en México.
A pesar de que siguen cundiendo los movimientos extremistas, la desinformación, el odio y la desigualdad (¿qué tal Trump de Estados Unidos?), y de que bien a bien jamás fructifican los propósitos proclamados, en este tipo de encuentros cara a cara entre jefes de Estado se refuerza la posibilidad de concretar acuerdos tangibles de cooperación a mediano y largo plazo entre las naciones.
Mosca en la sopa: Sheinbaum cometió la fugaz imprudencia de comportarse como activista demandando la liberación de la expresidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner (condenada a seis años de prisión domiciliaria e inhabilitada de por vida por actos de corrupción), sin considerar que su sentencia fue confirmada por la constitucional Corte Suprema de Justicia de ese país, entrometiéndose en asuntos impropios de su investidura y violatorios del juarista lema del respeto entre las naciones (menos inadecuado habría sido exigir al espurio gobierno de Venezuela anular las acusaciones que le impiden a María Corina Machado salir de la clandestinidad).
La Presidenta debe asegurarse que no acudan porristas de Morena como las que la recibieron en el aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas porque se nota que no son manifestaciones espontáneas.
El caso es que, al haber concurrido, Sheinbaum parece dejar atrás la perniciosa tradición aislacionista de López Obrador para recolocar a México en la atención internacional, no por la galopante inseguridad y la narcoviolencia sino por causas plausibles.
Su encuentro con Pedro Sánchez pone fin de facto -ya chole- a la descocada “pausa” con España que heredó de su predecesor. Hasta lo invitó a venir a México.
El jefe del Gobierno español tendrá oportunidad -además de volver a reconocer los abusos cometidos por los conquistadores hace más de 500 años-, de recordarle a su anfitriona la invaluable riqueza cultural que resultó del mestizaje de sus remotos paisanos de los reinos de Castilla y Aragón con los pueblos prehispánicos, de donde hasta 300 años después nació México…
Carlos Marín
cmarin@milenio.com












