Caso Edith Guadalupe: la Fiscalía de la CDMX, en entredicho

"Caso Edith Guadalupe: la Fiscalía de la CDMX, en entredicho", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

La forma en que funcionarios de la Fiscalía General de Justicia de la CDMX ignoraron y menospreciaron las denuncias de desaparición de la familia de la joven Edith Guadalupe, de 21 años, al grado de llegar a pedirles dinero para apurar las investigaciones, ilustra, documenta y confirma la podredumbre, corrupción e ineficiencia que invaden y nulifican a la procuración de justicia en el país. La indolencia y desdén de la Fiscalía capitalina en este caso fueron claves para que a la joven, que sólo buscaba trabajo, la terminaran asesinando justo en el edificio del que su familia había proporcionado toda la información a las autoridades.

Ni siquiera por tratarse de una mujer de 21 años de edad, en un país donde desaparecen diariamente hasta 10 mujeres, la mayoría jóvenes, y en donde las cifras de feminicidios rondan los 11 casos diarios, en la Fiscalía que dirige una mujer hicieron caso de esta denuncia y le respondieron a los familiares de Edith Guadalupe como le contestan a la mayoría de quienes denuncian la desaparición de una mujer: "Espere 72 horas, que tal si se fue con el novio y regresa".

Si eso pasa en la fiscalía de la capital de la República, que goza de mayores presupuestos y apoyos, se puede tener una idea o un parámetro de qué tan mal están la Fiscalías a nivel de los estados. Porque, empezando por la Fiscalía General de la República, siguiendo por la de la CDMX y continuando con el resto de las Fiscalías estatales en el país, el fracaso de la reforma legal para crear las Fiscalías autónomas y de investigación criminal, es total, y el cambio de "procuradurías a fiscalías" fue sólo de nombre porque ni se eliminaron la corrupción, la ineficiencia y la infiltración de los ministerios públicos, ni se profesionalizó y mejoró, como se había planeado, la procuración de la justicia y la investigación y persecución de los delitos.

Fueron tantos y tan evidentes los errores, la corrupción y la ineficacia que mostró la FGJ CDMX en el inicio de este caso, que ahora que la muerte de Edith Guadalupe se volvió un tema viral y nacional, por la indiferencia cómplice de las autoridades que facilitó su asesinato, ni la familia ni el resto de los ciudadanos le creen a la fiscal Bertha Luján ni a sus funcionarios que le negaron la ayuda a los familiares de la jovencita y que sólo actuaron cuando se encontró su cuerpo sin vida en el edificio de la Avenida Revolución 829, en la Ciudad de México.

La detención del joven vigilante del edificio, que fue presentado como el presunto asesino de Edith Guadalupe, ha desatado dudas y cuestionamientos de la familia y de la opinión pública, sobre todo porque no se informa nada de quién o quiénes contactaron a la jovencita para ofrecerle una entrevista de trabajo en ese lugar, qué empresa es la responsable de haberla citado en el lugar y qué papel jugó en toda esa trama el vigilante. Dice la fiscal Bertha Luján que la detención del vigilante se "basa en prueba de datos" y que la institución a su cargo "no fabrica culpables", aunque la información que ha ofrecido hasta ahora sobre sus datos y pruebas sobre el presunto autor material del asesinato, no resultan convincentes ni contundentes.

Y es que del otro lado están no solo las dudas de los familiares de Edith Guadalupe que sugieren que hay más involucrados en el asesinato de la joven, sino también las declaraciones de la familia y particularmente de la madre de Jesús "N", el vigilante del edificio Torre Murano, quien asegura que la detención de su hijo "fue injusta y arbitraria" y que las autoridades no tienen ninguna prueba cierta en su contra. Incluso la señora clama por la inocencia de su hijo, afirma que teme que lo hayan forzado y amenazado para "autoinculparse" y acusa "fabricación de culpables" desde la Fiscalía capitalina.

No deja de ser una paradoja que haya tenido que ser la propia familia de la víctima, con sus propios recursos, los que investigaran e identificaran, con base en la localización de la chica por su teléfono, la ubicación del edificio donde fue asesinada y que los peritos y ministerios de la Fiscalía hayan acudido al lugar hasta 24 horas después de la denuncia de la familia, perdiendo horas valiosas que pudieron haber evitado la muerte de la joven. Si tiene que ser el ciudadano el que, arriesgando su integridad persiga e investigue los delitos, ¿para qué sirve entonces la Fiscalía y toda su pléyade de burócratas y enorme gasto de recursos públicos?

Cuando desaparecieron las antiguas "procuradurías", con toda su leyenda negra de corrupción, mafias internas y manipulación de la procuración de la justicia y la investigación de delitos, para dar paso a las actuales Fiscalías, tanto a nivel federal como en los estados, se pensó que la autonomía constitucional que se otorgaba a esas instituciones bastaría para que cambiaran y mejoraran para convertirse en instancias profesionales, eficientes y prontas en la atención de las denuncias. Hoy está más que claro que eso no sucedió y que tenemos, en la Federación y en cada una de las 32 entidades, no sólo instituciones que arrastran los mismos vicios, negligencias y corruptelas del pasado, sino también fiscales ineptos e ineficientes para procurar y acercar la justicia a los mexicanos… Se batieron los dados. Serpiente Doble. La semana se viene complicada.