México-Nicaragua: abstención infame
"México-Nicaragua: abstención infame", escribe Carlos Marín en #ElAsaltoalaRazón
Por considerar que el régimen del “copresidente” y la “copresidenta” de Nicaragua (la pareja Daniel Ortega y Rosario Murillo) “no representa una amenaza para la paz hemisférica”, el Gobierno mexicano se abstuvo de respaldar lo que 29 países de América votaron (con el único rechazo de Brasil): convocar a una reunión urgente de ministros de Relaciones Exteriores para condenar a la dictadura y discutir la inminente cancelación de elecciones en esa nación, prevista para el 1 de septiembre, e impedir que la perseguida, encarcelada y/o desterrada oposición llegue al poder.
El representante de México ante la OEA, Alejandro Encinas, arguyó que la situación interna en ese país no pone en riesgo la paz del Continente y dijo que para atenderla es necesario evitar medidas securitistas (acciones de gobierno que tratan los problemas sociales -la migración o los conflictos políticos- como amenazas a la seguridad nacional y priorizan el uso de la fuerza y el control por encima del diálogo o los derechos humanos), y privilegiar soluciones pacíficas basadas en el diálogo y la diplomacia.
La presidenta Sheinbaum respaldó al ex subsecretario de Derechos Humanos en el gobierno de López Obrador, quien afirmó que urgir a una reunión de ministros podría abrir espacios que excedan las facultades del organismo hemisférico y esto podría resultar incompatible con los principios de autodeterminación de los pueblos y la no intervención.
Como si se tratara de “mesas de negociación”, como las que tanto gusta el gobierno de instalar con la CNTE, Encinas expresó:
“No compartimos que se convoque a una reunión de consulta sin tener claridad sobre cuáles podrían ser las acciones apropiadas a las que se refieren y sin haber llevado a cabo un proceso previo de consultas y análisis sobre dichas acciones…”.
Para la presidenta Sheinbaum, el tema “tiene que ver con los principios constitucionales de México, más allá de si el representante ante la OEA o la Presidenta estén o no de acuerdo (con la tiranía nicaragüense). Es un asunto de autodeterminación de los pueblos y está establecido claramente en la Constitución. Por eso se tomó la decisión de que hubiera abstención…”.
¿Y por qué el primero y segundo pisos de la 4t han intervenido con descaro en los asuntos políticos internos de Perú (caso Pedro Castillo), Estados Unidos (con llamados de AMLO a los migrantes mexicanos para no votar por determinados candidatos al Congreso), Argentina (con el respaldo a los Kirchner) o Colombia (con el apoyo al impresentable Petro)?
¿Alguien puede creer que el pueblo nicaragüense, autodeterminándose, decidió no volver a realizar elecciones?
El fondo de esta vergonzosa diplomacia es ideológico y sectario, como lo sintetizó el inexplicable Embajador de México en Managua, quien en la carta lambiscona que citó ayer aquí Joaquín López-Dóriga, trata al codictador y a la codictadora en términos de “cariño y admiración por nuestro hermano gobierno de Nicaragua…”.
Carlos Marín
cmarin@milenio.com












