El acuerdo de la burla

"El acuerdo de la burla", escribe Carlos Marín en #ElAsaltoalaRazón

Un triste mes es el plazo del acuerdo entre Sheinbaum y Trump; un pacto sin más garantía que la palabra de un hombre que ha demostrado no conocer el significado de lealtad y compromiso y que jurídicamente es un delincuente convicto de haber pagado sobornos con dinero ajeno para silenciar un otoñal servicio de prostitución.

“Después de hablar con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, acordamos que México no tendrá que pagar aranceles sobre nada que esté incluido en el acuerdo T-MEC. Este acuerdo es válido hasta el 2 de abril. Lo hice como una forma de adaptación y por respeto a la presidenta Sheinbaum. Nuestra relación ha sido muy buena y estamos trabajando duro, juntos, en la frontera, tanto en términos de impedir que los inmigrantes ilegales ingresen a los Estados Unidos como, asimismo, de detener el fentanilo. ¡Gracias, presidenta Sheinbaum por su arduo trabajo y cooperación!”, posteó ayer Donald Trump.

“Muchas gracias al presidente Donald Trump. Tuvimos una excelente y respetuosa llamada en la que coincidimos en que nuestro trabajo y colaboración han dado resultados sin precedentes, en el marco de respeto a nuestras soberanías. Continuaremos trabajando juntos, particularmente en temas de migración y seguridad, que incluyen reducción del cruce ilegal de fentanilo hacia los Estados Unidos, así como de armas hacia México. Como lo menciona el presidente Trump, no se requerirá que México pague aranceles en todos aquellos productos dentro del T-MEC. Este acuerdo es hasta el 2 de abril, cuando Estados Unidos anunciará aranceles recíprocos para todos los países”, agradeció Sheinbaum.

Vencido el plazo, no hay certeza ni garantía de que Trump no reactive su guerra comercial contra México y Canadá (nación que sin mensajes melosos también fue “perdonada”): sin miramientos porque sabe que puede humillar a sus aliados sin pagar las consecuencias.

Esta tregua me recuerda los fusilamientos simulados en el Campo Militar Número 1 en el 68, donde a los presos políticos les decían que los iban a ejecutar, les colocaban capuchas y se les hacía escuchar el “¡Preparen, apunten, fuego…!”, pero el estruendo eran las carcajadas de la soldadesca burlándose del terror que provocaba en sus cautivos.

Sheinbaum recordó la magnifica relación que tuvieron su predecesor y Trump, al grado de llamarse  “amigos” pero, ¿qué clase de amistad pudieron tener cuando Trump no dejaba de sobajar a México y los mexicanos?

Lo único que los ligó fue su gusto por sembrar odios y su gozoso desprecio por la ley.

Trump regresó al Gobierno de EU con una carga de agresividad mayor que en su primer periodo contra quienes considera enemigos y México está en su lista: al de Sheinbaum, no se olvide, lo ha definido como “narcogobierno” sometido por el crimen organizado.

Quedamos por lo pronto un mes expuestos a que vuelva a escucharse el “¡Preparen, apunten, fuego!” del sociópata y, como en el 68, tal vez lo único que suene sean las carcajadas de quien desde hace más de seis años nos tiene bajo su mira...

Carlos Marín

cmarin@milenio.com