¿Primero los huevos o las gallinas?

"¿Primero los huevos o las gallinas?", escribe Carlos Marín en #ElAsaltoalaRazón

Emiliano González, el camarógrafo y asistente del presidente de la Mesa Directiva del Senado y de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, que saltó a la fama con su irrupción en la tribuna para intentar separar de Gerardo Fernández Noroña al inexplicable presidente del PRI, Alejandro Moreno, cuando comenzaba el zipizape, fue vilmente usado por la fracción morenista para que aparentara que fue seriamente “golpeado y pateado”.

Atrapado en la barahúnda, el pobre fue empujado contra una silla y terminó en el piso donde, dicen los insidiosos, habría sido tundido con furia tal que apareció en la noche con un brazo vendado hasta la mano, soportado en un cabestrillo que colgaba del aparatoso collarín que hizo pensar en lesiones cervicales pero que parecían haber sido colocados por un aprendiz de talachero.

En su mañanera de ayer, azuzada por los lamesuelas disfrazados de “periodistas” que titiritea Jesús Ramírez Cuevas, el exvocero y exdijay de López Obrador habilitado de jefe de asesores de la mandataria, la presidenta Sheinbaum arropó a su pendenciero correligionario y su ayudante cuando uno de los rastreros le preguntó:

-¿Cuál sería su mensaje de solidaridad con el senador Noroña?

“A todos los compañeros de nuestro movimiento, todos, los apreciamos. A todos, a todos. Por supuesto que estamos en contra de la agresión que vivió Gerardo y el compañero que también fue golpeado en el piso. Por supuesto que todos tienen el apoyo…”.

Por desgracia, como muchos (dentro y fuera del país) que se creyeron el montaje del que parecía víctima de un “daño colateral”, más pronto cae un mentiroso que un cojo y ayer se dio a conocer el video, tomado diez minutos después de los empujones, en que el asistente sale como si nada por la misma puerta por la que huyó Fernández Noroña, sin el menor indicio de lesiones en el brazo ni de algún daño en la nuca o la cabeza.

Sin embargo, los morenistas “quieren llorar, quieren llorar”, pero lo que les pasó a Gerardo y Emiliano, lejos de causar compasión, resultó tan grave como si les hubieran dado pinchazos con una pestaña.

Indignación, eso sí, provoca el servicio VIP de que goza Fernández Noroña, no sólo en sus viajes de primera clase financiados por el erario ni porque alguna autoridad morenista le autorizó la ocupación -que no posesión legal- de una mansión campestre en Tepoztlán en terrenos descomunales pero comunales, sino porque para levantar una denuncia formal fue atendido a domicilio en la sede del mismo Senado por un agente del Ministerio Público (antes había humillado a un particular que fue obligado a ofrecerle disculpas también en ese recinto).

Sabedor del montaje de que han venido acusando a Genaro García Luna, el senador morenista Ignacio Mier adelantó que el degradante incidente protagonizado por Moreno y Fernández Noroña “no alcanza” para desafueros como los que buscan las comparsas de quien resultó claro perdedor.

Luego de un año de brabucona y constante violencia verbal, el valiente duró hasta que el cobarde quiso…


Carlos Marín

cmarin@milenio.com