¿Avanzamos en combate a pobreza y desigualdad?
"¿Avanzamos en combate a pobreza y desigualdad?", escribe Marco A. Paz Pellat en #ElPoderdelasIdeas
En los últimos años México ha registrado avances importantes en la reducción de la pobreza, aunque la desigualdad sigue siendo un obstáculo difícil de superar. Dos reportes recientes -la Medición de la Pobreza Multidimensional del Inegi y el análisis de Oxfam México junto con el Instituto de Estudios sobre la Desigualdad- muestran un panorama con luces y sombras: hay logros reales, pero también persisten desafíos que limitan el acceso equitativo a derechos básicos.
De acuerdo con los datos del Inegi, la pobreza multidimensional bajó de 41.9% en 2018 a 29.6% en 2024. Esto significa que 12.3 millones de personas dejaron de estar en esa condición. La pobreza extrema también se redujo: pasó de 8.7 a 7 millones de personas. Los ingresos promedio por persona crecieron 22.2%, al pasar de 6,113 a 7,468 pesos mensuales.
Un dato especialmente relevante es que los hogares más pobres lograron aumentar sus ingresos en 41%, gracias al incremento del salario mínimo y a los programas sociales de transferencias directas. Estos factores han sido clave para mejorar el acceso a necesidades básicas como la alimentación y la seguridad social.
Sin embargo, el panorama no es homogéneo. Una señal preocupante es el deterioro en el acceso a la salud: la carencia en este rubro aumentó 18 puntos porcentuales, lo que significa que más familias deben pagar consultas y medicamentos de su propio bolsillo, afectando su economía y profundizando su vulnerabilidad.
En el caso de Sonora, los resultados son mucho mejores que el promedio nacional. En 2020, casi tres de cada diez sonorenses vivían en pobreza; para 2022 la cifra bajó a 21% y hoy es de 14%. En apenas cuatro años más de 450 mil personas salieron de la pobreza y 59 mil superaron la pobreza extrema. En términos sencillos, mientras en el país casi 30 de cada 100 mexicanos viven en pobreza, en Sonora son 14 de cada 100.
A pesar de estos avances, la desigualdad sigue siendo un problema estructural. Oxfam e Indesig advierten que el 1% más rico concentra el 35 % del ingreso total, percibiendo 442 veces más que el 10% más pobre, que sobrevive con apenas 70 pesos diarios. Aunque la desigualdad disminuyó ligeramente, México sigue figurando entre los países más desiguales del mundo.
El debate sobre la interpretación de los datos también está presente. El exsecretario de Hacienda y de Desarrollo Social, José Antonio Meade, ha señalado que la mayor reducción en la pobreza extrema se dio entre 2014 y 2016, y que los cambios metodológicos actuales dificultan la comparación histórica. Esto obliga a analizar los números con cautela.
Por su parte, Oxfam propone una reforma fiscal progresiva que redistribuya la riqueza, así como fortalecer los servicios públicos en salud, educación y cuidados, y diseñar políticas específicas para disminuir la desigualdad de género.
En conclusión, México ha logrado avances reales en la reducción de la pobreza y Sonora destaca como un caso positivo. No obstante, la desigualdad extrema sigue siendo un freno para garantizar derechos fundamentales. La pregunta que queda es clara: ¿queremos un país donde la salud, la educación y una vida digna sean derechos universales, o seguiremos permitiendo que sigan siendo privilegios de unos pocos?