Sheinbaum, para Marx, es ‘neoliberal’

"Sheinbaum, para Marx, es ‘neoliberal’", escribe Carlos Marín en #ElAsaltoalaRazón

La presidenta Sheinbaum lo cesa, Marx Arriaga patalea, se atrinchera y replica: “No voy a entregar la Escuela Mexicana de enseñanza básica y los libros de texto gratuitos a los neoliberales…”.

¿Entonces la mandataria es “neoliberal”?

Para él, corregir errores y hacer añadidos a su engendro va “contra el obradorismo”.

¿Sheinbaum “traiciona” el legado del pastor común?

Arriaga se apoyó en Sady Loaiza Escalona, expropagandista y desde la Biblioteca Nacional de Venezuela especializado en adoctrinamiento ideológico para diseñar los libros de texto gratuitos en México, y define así la “nueva escuela” del obradorato:

“Decolonial, comunitaria, emancipadora, anticapitalista y popular”.

Lo decolonial pretende un enfoque teórico para desmontar las estructuras de poder impuestas por el colonialismo europeo y lo “anticapitalista” se contrapone por completo a la política económica de la presidenta, que anunció ya el retorno de la iniciativa privada a la industria de generación de energía eléctrica y hace todo lo que Trump le impone para que continúe el T-MEC.

Por la canija selección de las especies, María Elena Álvarez-Buylla, exdirectora del Conacyt, apoya a Marx de manera irrestricta (es ella quien impuso a otro fanático en la dirección del CIDE y es la que llegó a decir que se proponía “acabar con la ciencia neoliberal”).

El desequilibrado Marx es del grupo “duro” del obradorismo en que figuran Jesús Ramírez Cuevas (exvocero de López Obrador y coordinador de asesores de Sheinbaum denunciado por Julio Scherer Ibarra por supuestos nexos con el crimen organizado huachicolero y la malversación de 27 mil millones de pesos para el financiamiento de campañas de Morena); Martí Batres (director del Issste), Paco Ignacio Taibo II (director del Fondo de Cultura Económica) y Gerardo Fernández Noroña (viajero VIP).

En el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (estatales y federales), Arriaga expuso así su sectaria visión de la enseñanza:

“La escuela mexicana de educación es decolonial porque rompe con las hegemonías egocéntricas y la visión historicista, científica y cultural de los países colonialistas (...). Es comunitaria porque rompió con la presión del neoliberalismo educativo y colocó en el centro a la comunidad y no al estudiante aislado como el capitalismo educativo solicita (…). Es emancipadora porque la derecha, con el estandarte del progreso, el crecimiento sostenido, la competencia, la familia nuclear y dios, diseña programas de estudios con la esperanza de conseguir una ciudadanía sumisa, trabajadora y resignada (…). Es anticapitalista porque las editoriales españolas lucraban con sus libros (…), y es popular porque a través de la autonomía magisterial del pensamiento crítico y de abordar los proyectos con carácter social, lo que se propone es propiciar las condiciones para convertir las escuelas en cooperativas comunitarias…”.

Pero aun así de desequilibrado y como si el servicio exterior mexicano fuera un basurero, le propusieron una embajada…

Carlos Marín

cmarin@milenio.com