El tibio regaño de Sheinbaum a Scherer

"El tibio regaño de Sheinbaum a Scherer", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

Dice la presidenta Claudia Sheinbaum, sobre el polémico libro de Julio Scherer Ibarra, que "no lo he leído ni lo voy a leer", y acepta que la autocrítica y la crítica son necesarias, pero le recuerda al exconsejero jurídico que "somos parte de un movimiento y tenemos que ser consecuentes".

Hasta ahí la opinión de la mandataria sobre el texto editorial que ha sacudido a la 4T y ha expuesto y evidenciado actos de corrupción y hasta delictivos de colaboradores de su staff como su coordinador de Asesores, Jesús Ramírez Cuevas.

Si con eso intentó deslindarse de un texto que muestra las entrañas del gobierno anterior y exhibe a López Obrador como un gobernante delirante y que cambió con el poder, caprichoso, ocurrente y que encargaba tareas públicas delicadas a gente sin experiencia y sólo basadas en la lealtad, la posición de la Presidenta fue, por decir lo menos, suave e indulgente con el que fuera operador principal y de confianza del expresidente.

Eso sí, después de su llamado a Scherer a cuidar la congruencia entre su derecho a expresarse y su paso por el primer gobierno de la llamada "transformación", la Presidenta repitió su consabido discurso de que "hay libertad de expresión" en su gobierno, como cuidándose de que no la tacharan de censora o represora de la crítica.

Sin duda es interesante escuchar lo que dice la Presidenta, pero resulta más interesante lo que sabe y no dice del libro en cuestión. Porque de acuerdo con fuentes del Palacio Nacional, Julio Scherer le informó a la doctora, antes de la salida del libro "Ni venganza, ni perdón" de editorial Planeta, del contenido de la publicación de los personajes de los que hablaba y hasta le adelantó parte del contenido con la idea de que ella estuviera enterada y no le sorprendiera al salir a la circulación.

Luego entonces, si no ha leído el libro completo y ya publicado, como afirmó ayer, lo que es un hecho es que la mandataria supo anticipadamente que se publicaría y el tono y detalles de lo que sería su contenido. Y no es que Scherer tuviera que pedir permiso para ejercer su libertad de expresión, pero con el colmillo político que tiene el exconsejero jurídico, se entiende que haya buscado enterar a quien tenía que saber de las revelaciones que vendrían y de que su libro se basaba estrictamente en sus vivencias, sentimientos y experiencias en el gobierno anterior.

Además del respeto a la investidura de la Presidenta, Julio tiene desde hace varios años una relación cercana y afectuosa con la mandataria, a la que ha apoyado y asesorado en su carrera política. Él fue el artífice de que Sheinbaum conociera personalmente a Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad que es hoy su mano derecha y un operador personal de la presidenta en la complicada relación con Estados Unidos en materia de combate al narcotráfico.

Cuando García Harfuch renunció en 2019 a la dirección de la Agencia de Investigación Criminal, en medio de amenazas y maltratos del entonces fiscal Alejandro Gertz Manero, Scherer lo buscó para ofrecerle una entrevista con la entonces Jefa de Gobierno de la CDMX, que tenía en ese momento una grave crisis de seguridad por la ineficacia de su entonces secretario de Seguridad Ciudadana, Jesús Orta, cuya estrategia iba demasiado lenta, como lo dijo la propia Sheinbaum en su informe de 100 días de gobierno el 17 de marzo de 2019, en el Teatro de la Ciudad, en donde habló de disminución de delitos como el homicidio, robo de vehículos, pero dejó en claro que "no estamos satisfechos con los resultados".

Unos meses después, en junio del 19, Sheinbaum anunció la incorporación de García Harfuch como jefe de la Policía de Investigación de la Fiscalía capitalina y coordinador de Inteligencia de su gabinete de Seguridad. Ese fue el primer paso para mover sus fichas, aunque tenía buena relación con Jesús Orta, recomendado de Marcelo Ebrard, pero que no le daba los resultados que ella quería en la ciudad. Para octubre del mismo año la doctora despidió a Orta y nombró a Omar secretario de Seguridad Ciudadana con lo que empezó una relación de lealtad y compromiso de ambos que se mantiene hasta la fecha.

Esa historia confirma la relación que tiene la Presidenta con el autor del libro que dice no haber leído ni piensa leer. Y también explica por qué, sin validar ni emitir mayor opinión del texto publicado, la doctora se queda en un tibio llamado a la congruencia y no descalifica lo que se revela en el libro, aun cuando hace unos días defendió a su coordinador de Asesores que en las páginas del ejemplar editado aparece como el conducto para llevar al Rey del Huachicol, Sergio Carmona, al mismísimo despacho presidencial y a financiar con dinero ilícito las campañas de Morena.

Está claro, pues, que lo de la Presidenta fue uno de esos reproches serios, pero afectuosos, que se le hacen a un amigo, mientras otros desde su movimiento quieren crucificar a Scherer Ibarra y quemarlo en la hoguera de la traición. Como bien dice la sabiduría popular, todo depende del cristal con que se lea... Los dados repiten Escalera. Buena tirada.