‘Cabeza fría’ ante el nuevo trumpazo

"‘Cabeza fría’ ante el nuevo trumpazo", escribe Carlos Marín en #ElAsaltoalaRazón

Claudia Sheinbaum debe dejar de atizar el fuego de su relación política con el pendenciero Donald Trump.

Antier culpó a Estados Unidos de la violencia en Sinaloa, “una demostración del injerencismo” que motivó la guerra entre Los Chapitos y La Mayiza, a partir del secuestro y captura de Ismael Zambada:

La entidad “tenía menos de un homicidio diario hasta antes de la detención de uno de los capos del narcotráfico, provocado por un rompimiento de un grupo delictivo, y eso generó una violencia que se ha ido conteniendo, porque no es la misma de cuando llegamos a lo que está ocurriendo hoy…”, declaró.

Esa explicación fue desafortunada, porque puede interpretarse como que para la mandataria era preferible mantener una “paz narca” y que Zambada siguiera gozando de impunidad.

Bajo el título “La ONU pone a México frente al espejo”, el 1 de julio me ocupé aquí del Informe Mundial sobre las Drogas 2026, donde el organismo documentó el preponderante papel en todo el mundo de las organizaciones criminales mexicanas (le sugerí a la consejera jurídica de Sheinbaum alertar a su jefa sobre la gravedad del diagnóstico, evidentemente fracasé).

Según lo que dijo ayer ante la Asamblea General, Trump no piensa distinto de la ONU, y enfatizó que México es “el epicentro” de un problema que pone en riesgo la seguridad nacional de su país. Hizo inclusive la desmesurada equiparación de los “narcoterroristas” mexicanos con ISIS (la horda yihadista fundamentalista que busca imponer en el mundo puros Estados “islámicos”), y se fue tendido:

“México es el epicentro de la violencia de los cárteles. Desafortunadamente, es inaceptable que Estados Unidos comparta una frontera de dos mil millas (tres mil 218.6 kilómetros) con un territorio controlado por cárteles enemigos. Por lo tanto, México debe recuperar el control de su suelo de manos de los enemigos de la humanidad”, afirmó.

El jueves reciente, en su Informe Anual sobre Drogas al Congreso -y como lo reiteró ayer en Nueva York-, el mismo Trump reconoció los esfuerzos del Gobierno mexicano y demandó “hacer mucho más”, persiguiendo y encarcelando a funcionarios y políticos, pero Sheinbaum reaccionó a la defensiva y cayó en el mismo juego “injerenciscta”: le pidió cuentas sobre lo que hace su gobierno en su país.

Sólo ella sabe lo que dirá hoy, pero no ha dado la menor muestra de que toma en serio las advertencias trumpianas.

¿Acaso no bastaría la entrega en EU de los dos altos exfuncionarios de Rubén Rocha Moya que manejaban la seguridad y las finanzas de Sinaloa para dar por seguro que algo podrido había en La banda de los Diez reclamados por el Departamento de Justicia para capturar a los ocho que siguen en libertad?

Ningún sentido tiene seguir arguyendo “injerencismo”, “conspiración de la derecha internacional” contra el obradorato ni que a México se le quiera usar de “piñata” en las elecciones estadounidenses.

La cacareada “cabeza fría”, Presidenta, es lo que se impone hoy...


Carlos Marín

cmarin@milenio.com