El costo oculto del trabajo en casa

"El costo oculto del trabajo en casa", escribe Marco A. Paz Pellat en #ElPoderdelasIdeas

Durante años nos dijeron que trabajar desde casa era el futuro. Menos tráfico, menos gastos, más tiempo con la familia y una mejor calidad de vida. Y en muchos casos eso ha sido cierto. Pero una investigación publicada en la revista Science acaba de poner sobre la mesa un dato que merece atención.

El estudio analizó a casi 600 mil trabajadores durante 13 años y encontró que quienes realizan actividades que pueden hacerse a distancia pasan una hora más al día solos que quienes trabajan de manera presencial.

Puede parecer poco, pero al año equivale a más de 250 horas adicionales de aislamiento, o dicho de otra forma, más de 10 días completos sin interacción humana adicional.

Y los efectos comienzan a reflejarse en la salud mental. Los investigadores encontraron aumentos en ansiedad, depresión, malestar psicológico, uso de servicios de salud mental y consumo de antidepresivos.

Pero el dato más impactante es otro.

Entre las personas que viven solas, la probabilidad de pasar un día completo sin contacto humano aumentó 83%.

Pensemos un momento en eso. Un día entero sin hablar cara a cara con nadie.

Lo paradójico es que esto ocurre en la época más conectada de la historia. Tenemos videollamadas, redes sociales, mensajes instantáneos e inteligencia artificial. Nunca habíamos tenido tantas formas de comunicarnos, y al mismo tiempo nunca había sido tan fácil sentirse solo.

Y aquí hay una reflexión para Hermosillo y para México. Durante décadas, el trabajo no sólo nos dio ingresos; también nos dio amistades, conversaciones, apoyo emocional y sentido de pertenencia.

Hoy estamos ganando flexibilidad, pero podríamos estar perdiendo algo igual de importante: la convivencia humana.

De hecho, los autores estiman que el trabajo en casa o remoto podría explicar hasta una tercera parte del aumento en el aislamiento y el deterioro emocional observado después de la pandemia.

La lección no es regresar obligatoriamente a la oficina. La lección es entender que la salud mental también depende de convivir, de pertenecer y de relacionarnos con otros.

Porque al final, una sociedad puede ser más digital, más eficiente y más productiva. Pero si se vuelve más solitaria, todos terminamos pagando el costo.