El futbol unió a un país dividido
"El futbol unió a un país dividido", escribe Joaquín López-Dóriga en #EnPrivado
Soy el mercurio de tu termómetro.
Florestán
Pues el Mundial de Futbol llegó y pasó en un suspiro de pertenencia por encima del enfrentamiento y división que creó López Obrador y se convirtió en una expresión de fiesta y unidad en torno a una emoción cargado de mexicanismo, esperanza, reencuentro en torno a una aspiración marcada por la selección y los símbolos nacionales, himno y bandera.
Este evento de identidad compartida demostró, también, la necesidad que tenemos los mexicanos de encontrar algo que nos una y festejarlo todos, y la urgencia de un motivo para celebrar juntos, lo que no sucede hace muchos años, porque tampoco se diga que los gobiernos que le antecedieron nos hubieran dado motivos de júbilo colectivo.
Lo que vivimos, el diálogo común con todos, el acuerdo conjunto, fue un capítulo extraordinario a partir de que sólo los deportistas, en este caso el futbol, nos pueden sacar a todos a las calles a celebrar, a cantar, a abrazar, a creer que merecemos algo mejor de lo que todos los gobiernos juntos nos han dado.
Alguno me apuntó el triunfo de Vicente Fox en las elecciones de 2000, que fue el festejo del antipriismo, derrotado por primera vez en setenta años, pero no fueron todos; otros, el de López Obrador en 2018, pero tampoco fue la unidad nacional que tanto vendía; la nacionalización bancaria de López Portillo, en 1982 y hasta la expropiación del petróleo del general Cárdenas en 1938, que podría ser el único y mejor referente.
En política no hay celebraciones de unidad, de jubileo nacional, porque los políticos y los gobernantes nunca han podido construirla, al contrario.
El mensaje es que la concordia y la celebración nacional, la convergencia conjunta es posible y que la selección nacional pudo cohesionar a un país divido, polarizado por la herencia de López Obrador.
A esperar cuatro años.
RETALES
1.- AVIÓN. López Obrador fue un mentiroso con el tema de los aviones comerciales que usó hasta que ya no podía circular por los aeropuertos ni viajar con otras personas por los reproches. Por eso, en 2020 se subió a lo que dijo que nunca haría: a un avión oficial, un Grumann de la Fuerza Aérea y ya nadie pudo bajarlo. Para eso hay aviones de gobierno, para que transporte al Ejecutivo cuando sea necesario;
2.- GRACIA. Es posible que Ernesto Ruffo esté coludido en el huachicol fiscal, y ya está en el Altiplano. Pero es un hecho que su sucesora, Marina del Pilar está dispuesta a entregar información de seguridad al FBI, así lo ha dicho, para recuperar algo más que su visa. Y sigue de gobernadora; y
3.- MONITOREO. El INE, que tolera los actos adelantados de campaña de Morena con sus defensores de la transformación, precandidatos en campaña, ya está listo para vigilar a los medios, lo que no hace con los partidos, y aprobó los métodos para fiscalizarlos, que es lo suyo.
Nos vemos mañana, pero en privado.












