¡Se están peliando…!

"¡Se están peliando…!", escribe Joaquín López-Dóriga en #EnPrivado

Lo importante nunca se olvida.

Florestán

A la acusación de Julio Scherer, exconsejero jurídico del presidente López Obrador, contra Jesús Ramírez, su coordinador de comunicación y hoy de asesores de la Presidencia, siguió la respuesta de este, negando y descalificando.

Scherer lo acusó de financiarse vía el crimen organizado a través del Rey del Huachicol, Sergio Carmona y de 27 mil millones de pesos, que personal y públicamente le encargó López Obrador de un fondo para los despedidos del SME, y que, sostiene, desvió para él y para campañas políticas, de las que señala las de Américo Villarreal en Tamaulipas, Alfonso Durazo en Sonora, e incluso la de Clara Brugada.

A esto respondió Ramírez con una larga carta en la que niega todo, claro, y acusa, directamente a Scherer de corrupto.

Se refiere a él como “un abogado que salió del gobierno (de López Obrador) en medio de señalamientos por tráfico de influencias y extorsión”.

Sin embargo, no fue así. En la mañanera del 2 de septiembre de 2021, cuando AMLO llevó a Scherer, le hizo un homenaje y reconocimiento a su hermano, como se refirió a él, que no dispensó a ningún otro de sus colaboradores.

Lo llenó de elogios por su colaboración para la 4-T, “al hacerse cargo de elaborar las iniciativas de reformas constitucionales para ajustar el marco jurídico a nuestro proyecto de transformación. Gracias Julio”, le dijo una y otra vez para luego hacer una relación de sus logros.

Entonces, Ramírez se quedó callado.

Y es ahora, cinco años después, cuando uno y otro se acusan. Scherer a Ramírez de corrupto, cómplice del crimen organizado y de financiar con dinero sucio campañas políticas y a él mismo, y Ramírez a Scherer de traficar con influencias y extorsión.

Menudo moño en la cúpula de la 4-T de quienes, además, tardaron un lustro en denunciar quién era cada uno.

Y a ambos les valió madre estallarle esta crisis a la presidenta Sheinbaum y en este momento.

RETALES

1.- NEXT. Este caso de acusaciones delincuenciales entre los dos más cercanos a López Obrador, no puede quedar en un libro y en una cursi carta. Se tiene que llevar a los tribunales porque los delitos son de la más alta gravedad y se persiguen de oficio;

2.- VERDE. Como la presidenta Sheinbaum se pasó a molestar porque Manuel Velasco levantó la mano a la senadora Ruth González, esposa del gobernador de San Luís Potosí para sucederlo, el mismo coordinador verde aclaró que sólo había dicho que era la mejor posicionada y que tenían otras cartas para ganar; y

3.- CRISIS. El caso Campeche ya hartó en Palacio. Layda Sansores aplica la censura previa a periodistas, manda detener al rector de la Universidad de Campeche, lo acusa de ¡narcomenudista! y lo destituye, choca con su bancada y manda a la policía, se pelea con Ricardo Monreal y pone en riesgo la permanencia de Morena en 2027.

Nos vemos el martes, pero en privado.