Cuba libera al artista Luis Otero; faltan muchos más
"Cuba libera al artista Luis Otero; faltan muchos más", escribe Irene Selser en #Entrevías
¡Gracias al futbol -y a Messi- por tanto!
Tras cumplir cinco años de prisión, el artista visual Luis Manuel Otero Alcántara, de 38 años, uno de los líderes del Movimiento San Isidro que defiende la libertad de expresión y la libertad artística, llegó el sábado pasado a Miami, donde aseguró que seguirá luchando por una Cuba libre.
Otero, escultor y pintor autodidacta, fue condenado a raíz del estallido social del 11 de julio de 2021, sin precedentes en décadas, en reclamo de mayores libertades civiles y el fin de la represión estatal, en medio de una crisis económica y sanitaria agudizada por la pandemia de Covid-19, con desabasto de alimentos y medicinas, y apagones constantes, preludio de los actuales.
Si bien fue excarcelado el día 7, Otero permaneció retenido por el régimen, en paradero desconocido, hasta que finalmente se le permitió abandonar Cuba en condición de exiliado.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, celebró la llegada de Luis Manuel Otero a Florida y pidió la liberación de “más de 700 presos políticos”, aunque, según la ONG española Prisoners Defenders, serían más de mil 300, incluidos menores de edad.
En Miami, Otero Alcántara afirmó que la única forma de liberar a todos los presos políticos es alcanzando la libertad del país, y subrayó que muchos han recibido condenas más largas y han soportado condiciones aún más severas.
Es el caso del conocido rapero Maykel Osorbo (43), afrodescendiente, al igual que Otero, y coautor de la canción “¡Patria y Vida!”, convertida en himno de las protestas de ese año:
“No más mentiras, / mi pueblo pide libertad, / no más doctrinas. /
Ya no gritemos patria o muerte / sino patria y vida. / Y empezar a construir lo que soñamos, lo que destruyeron con sus manos”.
Condenado en 2022 a nueve años de prisión, el también activista humanitario padece, según sus familiares, un fallo crónico del sistema linfático sin recibir la atención médica adecuada.
Mencionamos el color de piel de Otero y de Osorbo porque, si bien no existe una estadística oficial del gobierno cubano que clasifique a los presos políticos por raza, las cifras disponibles de organizaciones como la ya citada Prisoners Defenders indicaban en mayo de 2025 que, de los mil 155 presos políticos y de conciencia registrados hasta el 30 de abril de ese año, el 73% eran afrodescendientes (negros y mulatos: 843 personas) y el 27% blancos (312), pese a que los afrocubanos representaban el 33.7% de la población y los blancos el 66.3% (2024).
De acuerdo con la organización de derechos humanos Cubalex, la salida de Otero confirma la estrategia de La Habana de convertir el destierro en una política de Estado para deshacerse de las voces más críticas; una práctica que hoy comparte con la dictadura de Rosario Murillo y Daniel Ortega en Nicaragua. En febrero de 2023, ese régimen excarceló a 222 presos políticos, los envió en un vuelo a Washington y luego los despojó de su nacionalidad.
Por cierto, Ortega, de 80 años -alguna vez líder revolucionario del sandinismo que en 1979 derrocó a la dinastía de los Somoza- acaba de anunciar que “nunca más habrá elecciones” en su país, blindado así el poder ejecutivo que ejerce desde 2007.
Sobre las distintas formas de represión empleadas contra los creadores independientes en Cuba, participamos en 2023 en la edición del informe “Método Cuba: Testimonios de artistas independientes sobre el exilio forzado”, elaborado por la asociación mundial de escritores Pen International, con sede en Londres, la ONG Artists at Risk Connection (ARC) y Cubalex con motivo del segundo aniversario del 11-J.
El documento, de 140 páginas y disponible en español e inglés, ofrece un panorama del ámbito artístico y cultural cubano, así como de la represión contra la disidencia antes y después de las manifestaciones pacíficas, que derivaron en el encarcelamiento de casi 50 artistas y en alrededor de dos mil detenciones. Trece de ellos fueron obligados a exiliarse, mientras que otros permanecen presos, sin que se conozca su número exacto (https://artistsatriskconnection.org/publication/metodo-cuba-independent-artists-testimonies-of-forced-exile/).
Con prólogo de la poeta y novelista nicaragüense Gioconda Belli, exiliada en España, el informe reúne los testimonios de 17 artistas exiliados y documenta las tácticas represivas -e incluso violentas- empleadas por el Estado cubano para obligarlos a abandonar el país. Asimismo, el historiador y ensayista cubano Rafael Rojas, radicado en México, aporta un análisis histórico sobre la censura ejercida contra los artistas en Cuba.
El patrón represivo usado para criminalizar a la disidencia artística incluye: 1) acoso y vigilancia mediante asedio domiciliario; 2) censura y exclusión, con la confiscación de obras, la prohibición de exponer o publicar y el despido de las instituciones culturales oficiales; 3) detenciones arbitrarias y encarcelamiento; y 4) exilio forzado, a través de amenazas continuas que obligan a los artistas a abandonar la isla.
Esta práctica continúa vigente, según los responsables del informe, que también denuncian la inhabilitación de pasaportes de creadores de distintas disciplinas que viajan al extranjero o el veto de entrada a Cuba si intentan regresar para visitar a sus familias, como acaba de ocurrir con el activista y creador de contenidos Agustín López Canino y, antes, con el pastor Alain Toledano.
El “Método Cuba” incluye una serie de recomendaciones al gobierno cubano -desatendidas hasta ahora-, entre ellas la liberación inmediata de los presos políticos y de todos los artistas encarcelados e insta a los gobiernos de América Latina y a la comunidad de derechos humanos a investigar las denuncias de abusos sistemáticos de los derechos humanos, particularmente en lo relativo a las restricciones a la libertad artística, las detenciones arbitrarias y el exilio forzado.












