Salinas Pliego, nuevo villano de la 4T

"Salinas Pliego, nuevo villano de la 4T", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

El nombre de Ricardo Salinas Pliego se ha vuelto uno de los más mencionados en las conferencias matutinas de la presidenta Claudia Sheinbaum. Primero fue por el tema de los adeudos fiscales del Grupo Elektra que hoy ya están siendo pagados -ayer Hacienda informó de un nuevo "abono" del empresario que suma ya 13 mil 900 mdp pagados al SAT-, y ahora para cuestionar sus mensajes y publicaciones en redes sociales y sus posturas que son descalificadas directamente por la doctora, y al mismo tiempo por todos los bots y propagandistas de la 4T, como "mensajes de odio hacia el pueblo".

En lo que va de esta semana, en las mañaneras del lunes y martes, la Presidenta aprovechó las preguntas sembradas en su conferencia para enderezar sendos ataques y cuestionamientos hacia el dueño de Grupo Salinas. El lunes, el comentario de la mandataria tuvo que ver con la propuesta que lanzara Salinas Pliego en marzo pasado en un post en el que sugería "que quienes reciban apoyo económico con el dinero de los mexicanos no debe votar". Ese mensaje, del 29 de marzo de este año, fue vinculado por la Presidenta con el comentario de una abogada de la UP, comentarista de TV Azteca, que sugirió también limitar el voto en las elecciones mexicanas sólo a los que aprueben un examen de conocimientos.

"Lo que hay en el fondo es un profundo odio al pueblo. Es una visión en contra de la democracia, muy autoritaria, pero sobre todo una visión que lo que muestra es un odio profundo al pueblo de México. Por eso no tienen posibilidad de crecer, porque en un pueblo, además, cada vez más consciente, pues ¿cómo van a aceptar estas propuestas? Pero lo más increíble es que ahora se atreven a decirlas. Yo creo que siempre lo han pensado, pero ahora se atreven a decirlo", dijo el lunes pasado la Presidenta sobre los posicionamientos de Salinas Pliego, de la abogada comentarista y de un joven panista que sugirió limitar el voto electoral sólo a los jefes de familia.

Y ayer la mandataria volvió a mencionar en dos ocasiones al dueño de Grupo Salinas, a quien acusó primero de ser de "los que apuestan en contra de México" y a los que, dice ella, "les va a ir mal", y luego para cuestionar una publicación del empresario en la que reposteó un mensaje de otro usuario que invitaba al ICE a "hacer lo suyo" contra mexicanos que se reunieron para darle la bienvenida a la doctora en las puertas del hotel de Nueva York donde se hospedó la noche del pasado sábado.

"Es increíble que Ricardo Salinas Pliego, un empresario mexicano, lo suba a su red, como reivindicando esta publicación. Y que diga: ‘junta más gente un gatito atropellado’, más allá de la crítica hacia nosotros, y para que lo vea el pueblo de México: ¿quiénes son los que no quieren a los mexicanos?", preguntó enfática la Presidenta mientras mostraba el post del empresario que citaba el mensaje en el que se llamaba al ICE a detener a los migrantes que acudieron a darle la bienvenida en Nueva York.

Los cuestionamientos y ataques de la Presidenta van en sintonía con las campañas y la guerra que sostienen dirigentes, ideólogos y propagandistas de la 4T en contra de Salinas Pliego. Desde las cuentas de bots que maneja el coordinador de Asesores de la Presidenta, Jesús Ramírez Cuevas, son constantes los mensajes en contra del dueño de Grupo Salinas, con quien el propio Cuevas ha sostenido varios enfrentamientos en las redes sociales, donde también el empresario sostiene una campaña permanente de descalificación, críticas y duros cuestionamientos hacia los que él llama "los gobiernícolas" de Morena y de la 4T.

Esta confrontación verbal y de redes comenzó cuando Salinas Pliego, a finales del sexenio pasado, rompió con el presidente López Obrador a partir de las diferencias que tuvieron en el monto que debía pagar por concepto de adeudos al SAT. La guerra se recrudeció con la llegada al poder de la presidenta Sheinbaum y sus constantes menciones en las mañaneras para que el dueño de Elektra pagara sus deudas fiscales y, tras el fallo adverso de la actual Corte, que obligó a Salinas a pagar 32 mil millones y el arreglo al que llegaron Hacienda y el empresario, lejos de amainar, el enfrentamiento continuó y subió de tono.

Pero a diferencia de los choques entre Sheinbaum y Salinas por los temas fiscales, el tono que ahora está tomando esta confrontación verbal, política e ideológica, por ambas partes, tiene más que ver con el futurismo político y con las aspiraciones políticas y presidenciales de Ricardo Salinas Pliego. El discurso de la Presidenta y de los voceros y propagandistas de la 4T ya no cuestiona a Salinas por su impago de adeudos fiscales, sino por sus posiciones y propuestas políticas, porque saben -y hay quien dice que también lo desean- que el empresario de derecha radical podría ser el próximo rival de Morena en 2030.

Y del lado de Salinas Pliego también, sus constantes mensajes, propuestas radicales y fuertes críticas al gobierno de Sheinbaum y a Morena, ya no son sólo la libre expresión de un ciudadano, sino que se trata de un discurso bien estudiado y planeado con el que el polémico empresario está trazando la ruta de una posible campaña hacia la próxima sucesión presidencial y, antes, de una estrategia con la que busca contribuir a que los morenistas pierdan la mayoría legislativa en los comicios de 2027.

Así que sí, para la 4T, Ricardo Salinas Pliego es el nuevo villano favorito, un antagonista que en el fondo la Presidenta y Morena creen que les conviene porque, con su discurso de derecha cada vez más radical representa el extremo opuesto a sus ideas de izquierda radical y le da a la mandataria y al partido gobernante argumentos y razones para convertirlo en "el enemigo del pueblo". Mientras tanto Salinas atiza y da vuelo a sus radicalismos en un intento de buscar el apoyo de la ultraderecha trumpista con miras a construir un proyecto presidencial en 2030.

Y en medio de los dos extremos radicales, los de Morena y los de la ultraderecha mexicana, están millones de mexicanos que no comulgan con los extremismos y que ven con azoro, morbo y preocupación, cómo este México se encamina hacia el mismo fenómeno de división, confrontación y polarización que están viviendo la mayoría de las democracias en América Latina y en el mundo. En una democracia donde los que gobiernan se radicalizan cada vez más y atacan y estigmatizan a los que no piensan como ellos, mientras los que los quieren combatir se van también a los extremos, la moderación, el sentido común, la búsqueda de consensos y el pragmatismo, de eso que llaman el "centro político", parecen cada vez más difusos y escasos… Se detienen los dados. Capicúa y se repite el tiro.